Almagro rinde tributo al salvador del Corral de Comedias en su septuagésimo segundo aniversario

El Ayuntamiento dedicará una calle a Julián Calero por rescatar el histórico recinto de la demolición durante la década de los cincuenta.

La ciudad de Almagro ha vuelto a rendir homenaje a su símbolo patrimonial por excelencia, el Corral de Comedias, en la celebración de su 72ª edición. Esta cita anual ha servido para reivindicar la historia, la memoria escénica y la vigencia cultural de un espacio teatral único, reconociendo especialmente a aquellas figuras que en el pasado garantizaron su supervivencia para las generaciones actuales.

Durante el acto oficial, el alcalde de la localidad, Francisco Ureña, acompañado por el teniente de alcalde, Genaro Galán, anunciaba una de las decisiones institucionales más significativas: la rotulación de una calle con el nombre de Julián Calero.

La distinción honra la labor de quien fuera edil en la década de los 50, cuya intervención fue determinante para salvar la antigua posada de una venta y demolición inminente. Sus estudios históricos permitieron concluir que aquella hostería era, en realidad, el primitivo Corral de Comedias edificado por Leonardo de Oviedo.

La conmemoración ha estado marcada por una profunda carga emotiva, especialmente tras la intervención de Fernando Calero, hijo del homenajeado. En su discurso, destacó el orgullo de su familia por este reconocimiento y aseguró que el homenaje habría colmado de felicidad a su padre, cuya visión permitió preservar la joya del Siglo de Oro que hoy define la identidad almagreña.

De forma paralela, la celebración ha servido de marco para la resolución del III Certamen Literario Manolita Espinosa, una iniciativa que se consolida como plataforma de promoción para la creación literaria. En la categoría de mejor relato corto, el jurado ha otorgado el premio a Antonio Arteaga Pérez por su obra «Vino y tinta», seleccionada entre un total de 215 trabajos presentados. Asimismo, en la modalidad de relato corto en verso, el galardón ha recaído en Juan Antonio Rivera Gorcón.

El evento ha concluido con una representación teatralizada que ha permitido al público asistente participar de forma interactiva. Esta clausura lúdica ha puesto el broche final a una jornada que une el rigor de la conservación histórica con la vitalidad de la creación literaria y dramática contemporánea.

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