Más de 6.000 empleados verán incrementados sus salarios y reducida su jornada laboral tras una intensa negociación entre sindicatos y patronal.
Se respira un ambiente de alivio y celebración en las bodegas de la provincia. Tras intensas jornadas de diálogo y presión, los más de 6.000 trabajadores del sector vinícola de Ciudad Real han logrado un importante avance en su convenio colectivo. El acuerdo alcanzado entre los sindicatos y la patronal no solo asegura la paz social, sino que traduce el esfuerzo del campo en mejoras tangibles para el bolsillo y la conciliación de quienes hacen posible la producción de vino en la región.
Las cifras pactadas dibujan un horizonte de estabilidad económica. Para el año 2026, se ha establecido una subida salarial del 3,5%, mientras que en 2027 el incremento será del 3%. No obstante, lo más destacado es la inclusión de una cláusula de revisión salarial que podría sumar hasta un 1% adicional cada año, permitiendo que los sueldos alcancen picos del 4,5% y el 4% con carácter retroactivo desde el 1 de enero. Además, los trabajadores recibirán atrasos que parten desde los 400 euros en las categorías profesionales más modestas.
Pero no todo es dinero en esta nueva etapa. El tiempo cobra un valor especial con la reducción de la jornada anual en 8 horas prevista para el año 2027, fijando el máximo en 1.792 horas. Este pequeño pero significativo cambio se traduce en un día más de descanso para la plantilla. Asimismo, la negociación ha servido de escudo para proteger derechos consolidados como la antigüedad y los complementos de IT, que se mantendrán intactos pese a las pretensiones iniciales de la parte empresarial.
Los líderes sindicales no han ocultado su satisfacción ante lo que consideran un triunfo de la movilización. Víctor Manuel Arias, secretario general de CCOO Industria Ciudad Real, ha subrayado que estos derechos se han ganado a pulso, tomando como referencia la lucha previa del sector del metal. Por su parte, Alfredo Nieto, representante de UGT FICA Ciudad Real, ha calificado la negociación como dura y difícil, destacando la importancia de la ultraactividad, una cláusula que garantiza que el convenio siga vigente hasta que se firme uno nuevo, evitando vacíos legales que perjudiquen al empleado.
Con este paso, Ciudad Real reafirma su posición como potencia exportadora y productora, pero ahora con un marco laboral que reconoce el peso estratégico de su gente. Aunque quedan metas por alcanzar en futuras mesas de diálogo, el sabor de este acuerdo es, sin duda, dulce para los miles de familias que dependen de la vid en la provincia.






