La Lonja de Castilla-La Mancha cierra la campaña de melón y sandía con una rentabilidad insuficiente para los agricultores

A pesar de lograr la comercialización total de la producción, el desequilibrio entre la oferta y la demanda impidió alcanzar los márgenes de beneficio necesarios

La Mesa de Precios de melón y sandía de la Lonja Agropecuaria Hortofrutícola y C. de Castilla-La Mancha ha calificado de «negativo» el balance de la campaña 2026 en términos de rentabilidad, a pesar de haber logrado comercializar la totalidad de la producción. Según ha trasladado el presidente de la Mesa, Antonio Atienza, los agricultores han conseguido cubrir parte de los costes de explotación, pero no han alcanzado los niveles necesarios para considerar la temporada como satisfactoria.

Los precios medios ponderados registrados se situaron en 19 céntimos de euro por kilo para el melón y 21 céntimos por kilo para la sandía. Atienza ha subrayado que, para obtener una rentabilidad adecuada, el precio debería situarse en torno a los 30 céntimos por kilo. El factor determinante de este escenario ha sido el desequilibrio entre la oferta y la demanda, derivado de un elevado volumen productivo. En Castilla-La Mancha se cultivaron 6.000 hectáreas de melón (con una producción de 240.000 toneladas) y 4.000 hectáreas de sandía (con 280.000 toneladas), sumando más de 500.000 toneladas concentradas entre mediados de julio y finales de septiembre.

La necesidad de planificación

La Mesa de Precios destaca que, al final de la campaña, cuando quedaba un 10 % de la producción, los precios oscilaron entre 50 y 70 céntimos por kilo, demostrando que el mercado responde positivamente cuando la oferta se ajusta a la demanda. Ante esta situación, Atienza ha instado al sector a avanzar hacia una mayor planificación y regulación de la producción. Entre las medidas correctoras, el presidente sugiere que los agricultores ajusten las superficies de cultivo para reducir costes y mejorar los márgenes, a pesar de las condiciones agronómicas favorables de la región.

Aunque la rentabilidad ha sido deficiente, el balance es superior al de 2025, año en el que parte de la producción no pudo ser comercializada. Las condiciones climatológicas, marcadas por temperaturas elevadas, han sido favorables para el consumo de estos productos estivales, por lo que el comportamiento negativo de los precios no se atribuye a factores meteorológicos.

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