La Dirección General de Tráfico (DGT) intensificará a partir de este martes los controles de alcohol y drogas dentro de una campaña que se extenderá hasta el 15 de julio, con el objetivo de sensibilizar a los conductores sobre el elevado riesgo que implica ponerse al volante después de haber consumido estas sustancias.
Actualmente, conducir un vehículo superando la tasa de alcoholemia es considerado una infracción muy grave y se multa con una sanción de 500 euros y la retirada de entre 4 y 6 puntos del carné dependiendo de la tasa de alcohol del conductor.
Tráfico advierte de que conducir tras haber ingerido alguna sustancia psicoactiva afecta a las capacidades físicas y mentales del conductor e incrementa entre dos y siete veces la probabilidad de provocar o sufrir un accidente de tráfico respecto a quienes no consumen ninguna sustancia.
Además, el consumo de alcohol o drogas durante la conducción no sólo está relacionado con una mayor accidentalidad, sino que también repercute en una mayor mortalidad, al ser un factor relacionado con un peor pronóstico en las lesiones sufridas.





