Afas felicita a sus voluntarios.

Luis Ballesteros Martin de Almagro. Coordinador de Ocio, Deportes y Voluntariado de AFAS.

El trabajo voluntario es sobre todo un trabajo de servicio. Se trata de dar, sin esperar demasiado que recibir. Algo así como “hacer la acción por la acción en sí”, Hombres y mujeres nacemos predispuestos para el servicio, sólo que a veces, por las circunstancias, nos corremos de ese sendero y si no surge una posibilidad para retornar dejamos pasar el tren de la oportunidad.

Pero cuando se nos presenta esa posibilidad de ayudar a otros, participar de movidas solidariasempatizar con los que menos tienen… se ponen en juego una serie de valores que guían esa actitud del voluntario frente al servicio.

Antiguas enseñanzas filosóficas, aplicadas a nuestro presente, nos permiten explorar siete valores que caracterizan el trabajo voluntario, y son:

1. Sinceridad: Únicamente lo que es aplicable en la vida tiene valor práctico y mantiene su vivencia. El voluntario es una persona dotada de conocimiento, pero si no lo puede trasladar a la práctica no sirve y, por tanto, no está siendo sincero con aquellos que esperan de él un aporte.

2. Sensibilidad: Un voluntario debe ser una persona capaz de expandir su conciencia hasta abarcar círculos cada vez más amplios de contacto. Un voluntario sensible no es otro que el que está alerta para reaccionar rápidamente a la necesidad del otro.

3. Serenidad: Quien dedica tiempo a la tarea de voluntariado debe también destinar tiempo para el silencio, la reflexión, que le permitan lograr un estado de serenidad que enfoque ese potencial de ayuda para dar. Además, gran parte del trabajo voluntario está relacionado con el trabajo con personas, y para ello también se requiere de paciencia.

4. Humildad: Un voluntario humilde es aquel que está dispuesto a dar todo para servir altruistamente y luego olvidar lo que dio de sí mismo. Aquello que se mencionó más arriba: “la acción por la acción en sí”, sin esperar resultados.

5. Perseverancia: El que se ofrece al servicio debe perseverar sin desaliento y no pensar sobre los resultados obtenidos. La realización de la tarea, con sus resultados y efectos, debe producirse en forma natural, sin forzar el proceso. Un voluntario no es alguien que llega, hace y se va. Es una persona que se involucra y empatiza. A veces las respuestas del otro lado no pueden ser como se esperaba, pero lo importante es haber realizado la acción.

6. Valor: Se necesita valor para demostrar a quienes nos rodean que la catástrofe que produce un terremoto, por ejemplo, es más importante que los pequeños asuntos de nuestras vidas cotidianas; también para seguir ayudando y tendiendo la mano aún en circunstancias físicas adversas o para eliminar los propios anhelos cuando hay un estado de emergencia y necesidad.

7. Capacidad de Dar: Más que un valor, este puede ser considerado un Don por parte de aquel que elige el camino del voluntariado. Hay una gran ley contenida en estas palabras: “A quienes todo lo dan, todo les será dado”.

El éxito de tener en AFAS tan buenos Voluntarios es debido a que son una de las cuatro patas de la mesa, que sujeta a esta asociación junto, a las Personas con Discapacidad, Familias y Trabajadores.

AFAS cambia, evoluciona y se transforma y prueba de ello, es el cambio del nuevo Rol de Voluntario, que se va a empezar a practicar a partir del 2013, un cambio de perfil centrado más en ayudar a la persona con discapacidad intelectual, centrado en sus sentimientos, emociones, educacion en valores, ayuda a conocer la sociedad y de inclusión social.

AFAS realiza formación continua de estos voluntarios durante todo el año y les enseña cual es el mejor camino para la autodeterminación de la personas con discapacidad (capacidad de elección).

Este año como novedad, tendremos dos cuerpos diferenciados de personas que ayudan a nuestra Asociación, en mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad. Un cuerpo de Colaboradores, personas que por su escaso tiempo libre y por sus compromisos no pueden ofrecer todo el tiempo que se puede dedicar a las personas con discapacidad, pero sin embargo, pueden ayudar en la realización de actividades.

Y un cuerpo de voluntarios, personas comprometidas con el nuevo rol de voluntariado y que se dedicaran a la persona en su tiempo libre de ocio a mejorar en su calidad de vida. El reto en el que nos hemos enmarcado es emocionante e ilusinante, y si se consigue, incluiremos a las personas en la sociedad, que es el objetivo marcado.

Desde aquí tenemos que agradecer a todos los Voluntarios-Colaboradores que han pasado por AFAS durante estos 35 años su dedicacion y esfuerzo a las personas con capacidades diferentes. Tener la gratificacion, que en menor o mayor medida habeis contribuido a la felicidad de estas personas y eso es un valor añadido.

Luis Ballesteros Martin de Almagro

Coordinador de Ocio, Deportes y Voluntariado de AFAS

 

 

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