La astenia primaveral es un pequeño trastorno adaptativo motivado por el cambio de estación y de hora, y el aumento de la luminosidad.
Muchas personas creen que es una enfermedad y que necesitan fármacos para hacerle frente. Pero no; los expertos no ven necesarios los fármacos para afrontarla.
Se resuelve en pocos días y sin ninguna complicación es que de hecho no es una enfermedad en sí, tan solo un trastorno pasajero.
En cuanto a las alteraciones que se producen con las astenia primaveral, son físicas (cansancio y dificultad para dormir) y psicológicas (cambio de temperatura y luminosidad).
Lo cierto es que la astenia de primavera afecta a muy poca gente y mayoritariamente a las mujeres. Ocurre incluso, los pacientes acuden más a la consulta «para descartar afecciones como la anemia o un cuadro depresivo».
La astenia primaveral no impide llevar una vida normal. Para combatirla, se debe mantener una higiene del sueño descansando 7 u 8 horas durante la noche, tener un horario regular de comidas y hacer ejercicio. En suma, practicar un estilo de vida saludable.





