La iniciativa de Plena inclusión Castilla-La Mancha recorrerá cien kilómetros para reivindicar la autonomía y el acceso universal al ocio de las personas con discapacidad intelectual
Un grupo de 55 peregrinos, integrado por personas con y sin discapacidad intelectual, familiares y voluntarios, partirá este domingo desde Lugo para iniciar una nueva travesía del Camino por la Inclusión. Esta propuesta, impulsada por Plena inclusión Castilla-La Mancha, alcanza este año su duodécima edición consolidada como una de las citas anuales más relevantes para el tejido asociativo de la región, logrando agotar todas sus plazas en apenas unas horas.
La marcha cuenta con la participación activa de seis entidades regionales: Homiguar, Asprodiq, Amafi, Asprona, Afanias y Afas.
Este recorrido de cien kilómetros por el Camino Primitivo coincide con un hito legislativo y social: el 20º aniversario de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas. El espíritu de la marcha se alinea con este tratado al denunciar que las limitaciones no residen en la persona, sino en las barreras físicas y cognitivas que la sociedad impone, impidiendo una participación en igualdad de condiciones.
La iniciativa también se suma a la conmemoración del Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible, poniendo en valor el apoyo mutuo y la colaboración altruista. Durante las etapas, los caminantes visibilizarán la importancia de la accesibilidad cognitiva en los municipios rurales, solicitando mejoras en la señalización y el uso de la Lectura Fácil para que el patrimonio cultural y natural sea comprensible para cualquier ciudadano.
Entre los testimonios destacados de esta edición se encuentra el de Ricardo Ortega, profesor de Geografía e Historia, y Daniel Sánchez, de 28 años. Ambos, naturales de Tomelloso, mantienen un estrecho vínculo de amistad y deporte desde hace una década, habiendo compartido más de cincuenta competiciones.
En esta ocasión, completarán el camino utilizando una silla Joëlette cedida por el Rotary Club Toledo a través de su proyecto Movilidad Aumentada, acompañados por los padres de Daniel, Pilar Lara y Francisco Sánchez.
Esta duodécima edición del Camino por la Inclusión reafirma que el ejercicio de derechos como el ocio, el deporte y la cultura no deben ser entendidos como servicios asistenciales, sino como elementos fundamentales para alcanzar una ciudadanía plena, garantizando que todas las personas dispongan de los apoyos necesarios para decidir sobre su propia vida.






