Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha ha celebrado en Tomelloso su Asamblea Sectorial Ordinaria de Vinos en Ivicam, un encuentro clave en el que se ha informado y orientado a las entidades asociadas sobre la situación actual del sector y las perspectivas para la próxima campaña. Durante la reunión, el portavoz sectorial de vinos de la organización, Juan Fuentes Rus, ha ofrecido un balance detallado de la última campaña, analizando el comportamiento de los mercados, la evolución climática y las nuevas dinámicas de producción y consumo.
Respecto al ejercicio que se cierra, Fuentes Rus ha calificado la campaña saliente de «no normal», iniciada con pocas existencias y caracterizada por una cosecha corta que alcanzó los 19,3 millones de hectólitros, sensiblemente por debajo de la media de 24 millones registrada en los últimos 15 años.
A pesar de que la comercialización final ha mostrado cierta sensación de fatiga, el balance general se considera positivo y los números finales de existencias resultan históricamente bajos. Sin embargo, el portavoz ha expresado la preocupación del sector ante la incertidumbre de si este volumen de existencias es el adecuado en un contexto de cambio constante en el comportamiento de la demanda global.
Uno de los puntos más relevantes abordados en la asamblea ha sido el impacto del cambio climático en el viñedo. La presente campaña se convierte en la primera de la historia de la región en la que la asamblea sectorial se celebra con la vendimia ya en marcha.
Tras un invierno favorable, las elevadas temperaturas registradas de forma anómala en mayo, sumadas a la actual cuarta ola de calor, han acelerado de manera inédita la maduración de la uva. Aunque el periodo de maduración tan corto supone un desafío para el equilibrio analítico del fruto, las cooperativas castellanomanchegas cuentan con el equipamiento tecnológico adecuado para garantizar la elaboración de vinos competitivos y adaptados a todos los mercados. Aunque no existen cifras oficiales cerradas, la cosecha actual se prevé similar o ligeramente superior a la anterior.
El adelanto en la recogida está afectando a la totalidad de las variedades de uva. Tras el inicio de los trabajos con la variedad Chardonnay, se observa una rápida aceleración en Sauvignon Blanc, Moscatel y Verdejo, e incluso en variedades tradicionales como el Tempranillo y el Airén.
En paralelo a esta evolución climática, el sector continúa inmerso en una transformación metodológica impulsada por la contención de costes de mano de obra: actualmente, alrededor del 70% de la recolección en la región se realiza de forma mecanizada, un porcentaje que se prevé siga en aumento en los próximos años.
Finalmente, la asamblea dedicó un espacio prioritario al análisis del consumo, considerado el principal reto a corto y medio plazo para los productores, dado que las cooperativas representan más del 80% de la producción de uva en Castilla-La Mancha.
La tendencia muestra una caída continuada de la demanda global, más acentuada en los vinos tintos que en los blancos, los cuales mantienen un comportamiento algo más estable. Ante esta coyuntura, las cooperativas destacan la necesidad de adaptar la oferta a las nuevas tendencias del mercado, explorando alternativas en auge como los vinos más frescos, ligeros, de menor graduación o la categoría de vinos desalcoholizados, que experimenta crecimientos porcentuales significativos y abre nuevas vías comerciales.






