El informe anual de calidad del aire para Castilla-La Mancha indica dos zonas con una elevada contaminación: una situada al norte, caracterizada por contener una gran actividad industrial y un elevado número de kilómetros de carreteras y autovías con una gran intensidad de tráfico, y otra al sur delimitada por el área industrial de la Comarca de Puertollano.
La contaminación emitida desde ambas zonas y desde la vecina Comunidad de Madrid se extiende por el resto del territorio en la forma de ozono troposférico, afectando a lugares alejados de estos focos de emisión, como las zonas rurales y del interior de Castilla-La Mancha, especialmente a sotavento de los grandes focos emisores de los contaminantes precursores del ozono.
Como consecuencia, y pese a la significativa mejora general de la calidad del aire en los últimos años, toda la población de Castilla-La Mancha siguió respirando en 2025 un aire perjudicial para la salud según las recomendaciones de la OMS.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), la contaminación atmosférica ocasionó en Castilla-La Mancha hasta 750 muertes en el año 2023, el 4 % de las totales durante el mismo año.
Hasta la fecha, la Junta de Castilla-La Mancha no ha aprobado ningún plan de mejora de la calidad del aire referido a las superaciones en la última década de los valores objetivo de ozono para la protección de la salud y/o de la vegetación en todas las zonas de la Comunidad. Tampoco se cuenta con ningún plan de acción a corto plazo para hacer frente a los episodios de ozono en la Comarca de Puertollano, recurrentes en los últimos años.






