El consejero Julián Martínez Lizán destaca el liderazgo de Castilla-La Mancha como segunda región mundial en superficie de olivar y la apuesta por la innovación tecnológica.
La marca de garantía Campo y Alma, que identifica a los alimentos de calidad de Castilla-La Mancha, ha sido distinguida con un reconocimiento especial en el marco del Congreso Mundial del Aceite de Oliva, celebrado los días 2 y 3 de julio en la ciudad de Lisboa. El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, fue el encargado de recoger esta distinción, acompañado por la directora general de Producción Agroalimentaria y Cooperativas, Elena Escobar, en un evento que analiza los retos y el futuro del sector oleícola a nivel global.
Durante su participación, el consejero Martínez Lizán subrayó la trascendencia de este foro para visibilizar el porvenir de una industria donde la innovación y la tecnología serán determinantes. Según el responsable regional, la modernización de las plantaciones y de los procesos de elaboración es fundamental para garantizar la supervivencia socioeconómica de los municipios, manteniendo un sector que es, al mismo tiempo, tradicional y un motor de desarrollo cultural para la comunidad.
La excelencia del producto se sitúa como el principal aliciente para el consumidor internacional. En este sentido, Castilla-La Mancha ha proyectado en la capital portuguesa el valor de sus figuras de calidad agrupadas bajo el sello Campo y Alma, entre las que destacan la DOP Aceite de La Alcarria, la DOP Campo de Calatrava, la DOP Campo de Montiel y la DOP Montes de Toledo. Estas denominaciones han contado con un espacio propio en el congreso, además de estar representadas en el stand de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, fortaleciendo la imagen de marca de la región.
El respaldo institucional al sector se traduce en medidas concretas para las 268 almazaras registradas en el territorio. El Gobierno autonómico presidido por Emiliano García-Page destina actualmente 2,8 millones de euros anuales a la promoción agroalimentaria, facilitando la presencia en ferias y grandes eventos. Asimismo, se mantienen líneas de apoyo como el programa FOCAL, diseñado para impulsar la modernización de una industria que ya destaca por su avanzado nivel tecnológico y su capacidad para obtener aceites de la máxima categoría.
Con cerca de 474.000 hectáreas, Castilla-La Mancha se ratifica como la segunda región con mayor superficie de olivo en todo el mundo. Este cultivo, que es ya el leñoso predominante en la geografía regional, sustenta a 83.000 familias de oleicultores. Las autoridades prevén que la producción continúe en ascenso en los próximos años a medida que las nuevas plantaciones entren en fase productiva, consolidando al aceite de oliva como un eje transversal para la economía, la sociedad y el medio ambiente en el entorno rural.






