La sequía y las altas temperaturas de la primavera hacen que el cereal esté espigando mucho antes de tiempo

Más de tres meses llevan los agricultores  mirando al cielo, esperando una lluvia que no llega. Hoy tampoco es el día. Y su cultivo de cebada no sólo no crece por la falta de agua, sino que además, debido al calor que está haciendo esta primavera, ha espigado mucho antes de tiempo, adelantándose más de un mes. La planta aún no tenía fuerza, por tanto las espigas son pequeñas y sin apenas grano.

Por eso, aseguran los propios agricultures que este próximo verano las cosechadoras apenas recogerán nada. «Una máquina, a esta poca altura, cogería de lo poco que echan, la mitad. Y eso supondría un gasto mayor que el valor que iba a tener el poco grano que saliera», lamenta Cristobal Jiménez, agricultor.

Una situación que está llevando a algunos agricultores a que tengan que  elegir entre regar los cereales o reservar esa agua para otros cultivos, como es el caso de los hortofrutícolas que se plantarán en las próximas semanas.

La sequía asfixia al 60% del campo español, según el último informe de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Los cultivos más amenazados son los de cereal de secano, es decir, trigo y cebada. Se estiman pérdidas en más de 3,5 millones de hectáreas.

 

 

Compartir en :