La Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha ha realizado un primer balance provisional de los daños provocados por las lluvias persistentes acaecidas en la región en este año 2013, en el que los técnicos han confirmado que éstos han sido afortunadamente reducidos, limitándose a 1.500 hectáreas por el momento.
Hay que recordar que el mes de marzo ha sido el más lluvioso en España desde que en 1947 se empezaron a registrar datos meteorológicos, aunque los daños por lluvias persistentes no son tan fuertes como los causados por el pedrisco o una larga sequía.
Especial incidencia de daños producidos tanto por lluvia persistente como por inundación en determinados municipios de la comarca de La Mancha, como Daimiel, Manzanares, Socuéllamos y Valdepeñas, entre otros.
Entre los cultivos dañados en La Mancha se encuentran, principalmente, los cereales, aunque también existen parcelas inundadas de viñedo, de ajo y de cebolla. En el cruce del canal de desagüe de Peñarroya con la carretera de Alcázar de San Juan a Manzanares se ha producido un desbordamiento, inundando unas 100 hectáreas dedicadas al cultivo de los cereales, donde se ha perdido la totalidad de la cosecha.
En las comarcas de Pastos y Campo de Montiel hay también grandes superficies de cereales encharcadas a causa, sobre todo, de lluvias persistentes, por lo que se prevé la recuperación de los cultivos por el drenaje de los suelos si la climatología es propicia.
En Cuenca han encontrado daños en las comarcas de Mancha Alta, Mancha Baja y Belmonte.
La recuperación de estos cultivos inundados por lluvias dependerá de la temperatura y del tiempo de contacto del agua con el cultivo, puesto que el suelo encharcado drenará paulatinamente el agua y también se evaporará, con lo que los daños no serían muy graves. En las condiciones adecuadas, el tiempo de contacto del agua estancada con el cultivo no será muy prolongado, limitándose los mayores problemas a zonas bajas y parcelas sin drenajes acondicionados.





