Más de la mitad de los castellano-manchegos (54,3%) reconoce sentirse preparado para prestar primeros auxilios en caso de parada cardíaca, un porcentaje que sitúa a esta Comunidad en la primera con mejor puntuación por encima de la media nacional, que se encuentra en un 38,3%.
Los castellano-manchegos también se encuentran entre los españoles que más claro tienen que el número único europeo de emergencias es el 112 (60,6%) y entre los ciudadanos que en algún momento de su vida ha recibido formación en materia de primeros auxilios (60%), una de las cifras más altas el ranking nacional. Actualmente, 4 de cada 10 (40,4%) castellano-manchegos se sienten capaces de usar un desfibrilador semiautomático, un dispositivo que permite recuperar el latido cardíaco en caso de parada.
En España se producen anualmente cerca de 30.000 paros cardíacos fuera del hospital. La tasa de supervivencia de este tipo de situaciones, que surgen de forma repentina, es baja, en torno a un 10%. Esta cifra podría incrementarse entre 2 y 4 veces si el nivel de sensibilización y formación en maniobras de reanimación, soporte vital y primeros auxilios fuera mayor.
Pero los últimos datos no ayudan. Según el último estudio sobre conocimiento en resucitación cardiopulmonar en la población española, elaborado por Fundación MAPFRE en colaboración con la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), sólo 4 de cada 10 adultos se siente capacitado para responder ante este tipo de emergencias, un porcentaje similar al número de ciudadanos (41,3%) que en caso de necesidad declara que sabría utilizar un desfibrilador automático. Solo el 54,1% de los encuestados sabe que el número único de emergencias europeo es el 112.
“Insuficiente” en formación
El informe pone de manifiesto otros datos de interés en relación a la atención inmediata que se ofrece a una persona antes de que pueda ser atendida por personal sanitario. Siete de cada 10 encuestados, considera “insuficiente” o “muy insuficiente” la formación que poseen los españoles en relación a primeros auxilios, un dato relevante si se tiene en cuenta que casi 4 de cada 10 ha tenido que prestar alguna vez primeros auxilios a una persona que lo necesitaba. La situación a la que más se han tenido que enfrentar los ciudadanos es el desvanecimiento (63,5%), atragantamiento (43,8%), hemorragia abundante (35,6%) y parada cardiaca (18,4%).
Más formación y sensibilización
Antonio Guzmán, director de Promoción de la Salud de Fundación MAPFRE, que ha participado hoy en un acto con expertos del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP) se ha referido a la importancia de la formación en primeros auxilios, clave para prevenir consecuencias fatales. “Es algo que demanda gran parte de la sociedad, que considera que en nuestro país no se hace todo lo posible para que los ciudadanos tengan una formación adecuada en primeros auxilios, algo que para muchos es sin duda una asignatura pendiente, a la que se debería poner solución en el aula, en concreto en las primeras etapas educativas”.
En este sentido, el doctor Frutos del Nogal, vocal del Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP), que ha participado en el acto, ha hecho hincapié en que “los ciudadanos deben actuar con rapidez cuando una persona se cae al suelo, está inconsciente y no respira con normalidad, circunstancias en las que se debe llamar a los servicios de emergencia (112), hacer las maniobras básicas de resucitación cardiopulmonar (RCP)”.
Ervigio Corral, Coordinador del Comité Científico del CERCP, ha destacado que la utilización de los desfibriladores externos automáticos (DEA) incrementan las posibilidades de supervivencia en un 90% si se utiliza en los dos primeros minutos tras la parada. Se trata, según ha indicado, de “un equipo diseñado para ser empleado por cualquier persona, aunque no tenga formación sanitaria” y que resulta especialmente útil en lugares con gran afluencia de personas, como estadios de futbol, aeropuertos, gimnasios y establecimientos hoteleros, entre otros.





