Los farmacéuticos aconsejan realizar una buena conservación de los medicamentos en verano y extremar la precaución con las altas temperaturas

Se aconseja siempre a los pacientes en tratamiento farmacológico que miren siempre los prospectos de los medicamentos, y consulten a su farmacéutico para comprobar si requieren un cuidado especial, dado que algunos medicamentos deben mantenerse en el frigorífico, y en otros casos, es bueno que no superen los 25-30 grados.

Formas farmacéuticas específicas como supositorios, óvulos, cremas, son bastante sensibles a elevaciones de temperatura. En este caso, «es relativamente fácil juzgar el mantenimiento de la calidad después de la exposición al calor porque el aspecto del producto al abrirlo indicará la estabilidad de estos medicamentos», señalan.

Además, algunos fármacos pueden agravar el llamado golpe de calor. Entre ellos, se encuentran los que provocan alteraciones de líquidos corporales o trastornos electrolíticos y los que afectan a la función renal.

En general se aconseja a los pacientes no tomar ningún medicamento sin la prescripción del médico y sin el consejo del farmacéutico en el caso de medicamentos que no precisan receta. Siempre debe ser el médico el que evalúe la interrupción del tratamiento.

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