¿Tomar el sol? Sí, pero protégete primero

El sol es esencial para la vida, ya que, interviene en distintos procesos fisiológicos del ser humano, como en la síntesis de la vitamina D y además, actúa mejorando algunas enfermedades de la piel. Pero también, presenta efectos negativos para la salud que pueden derivar de una exposición intensa como quemaduras de la piel y lesiones oculares, o de una exposición crónica, envejecimiento, manchas e incluso cáncer de piel. Resultan especialmente nocivas las exposiciones sin protección solar.

Radio Surco y TV La Mancha ha hablado con un especialista en la materia, el farmacéutico Luis Menchén, que ha aportado diferentes recomendaciones para paliar los efectos nocivos del astro rey tras la exposición sin protección solar, o directamente, consejos para prevenir las lesiones y enfermedades de la piel.

A este respecto, el especialista se muestra sorprendido de lo “increíble” que le resulta que hoy en día, y cada verano, el tema de la protección solar, fotoprotección como lo llama él, resulte un tema de actualidad. Después de casi treinta años como farmacéutico, Menchén afirma que ya en los años 90 participó en diferentes charlas en colegios para aconsejar a los más pequeños sobre el uso correcto de fotoprotectores y la importancia de incidir en su aplicación. Desde su punto de vista, no se entiende que la población continúe sin tener claro y tomar conciencia de la gravedad del problema.

Prevención: el principal problema

Precisamente, el profesional afirma que los pacientes no toman conciencia del problema porque se trata de prevenir, y “no somos conscientes de la gravedad del asunto hasta que no lo vivimos de cerca”. Así, añade que un paciente que ha vivido en su entorno cercano un caso de un carcinoma, o melanoma, es más fácil que sí haya aprendido a protegerse del sol, pero en cualquier caso, hasta que no observamos cómo nos aparecen en la piel manchas, lesiones, o brotes no somos conscientes de lo que está ocurriendo, es por esto que “prevenir nos cuesta mucho”, afirma Menchén.

Protección Solar

En farmacia, el facultativo nos cuenta que trabajan con protección 50+, e incluso 100+; recalcando que el factor de protección 30 no garantiza en ningún caso la protección de la piel, además, manifiesta que los usuarios tienen la costumbre “de no aplicarlo bien, no renovarlo cada cierto tiempo (2-3 horas) o tras el baño”. Aconseja sobre la importancia de proteger todas las partes del cuerpo en la exposición al sol, y no únicamente la cara, “que es lo que hace la mayoría de la gente”, incidiendo en las manchas faciales o en el envejecimiento de la piel del rostro. Menchén dice que cualquier parte del cuerpo humano puede sufrir un melanoma independientemente de su ubicación, es más, recalca que existen en nuestro cuerpo zonas especialmente sensibles como la parte posterior de las rodillas, a la que se presta poca atención en cuanto a la aplicación de protección se refiere.

Del mismo modo, incide en la protección a lo largo de todo el año y no únicamente en la época estival, aunque “bien es cierto que en verano estamos más expuestos y durante más tiempo al sol”. Así, afirma que la piel se degenera en cualquier época del año tras su exposición solar, ya sea verano o invierno, y lo que es aún más importante “una vez la piel ha sufrido lesiones no se regenera”. Si bien es cierto que existen otros métodos como complementos por vía oral con combinación de minerales, aminoácidos y vitaminas que favorecen que haya menos sensibilidad al sol.

En este sentido, manifiesta que “el poseer una piel con mucha melanina, es decir, ser proclive a broncearse mucho en verano, no significa que su piel no sufra por el sol”, e incide en que hay que protegerse de la misma manera que el resto de personas de piel más blanca, pues puede sufrir quemaduras igualmente.

¿Cómo saber si se trata de una quemadura leve o un problema más severo?

Aquí toca hablar de las diferentes lesiones de la piel tras la exposición al sol. Existen lesiones por una exposición mínima y otras por una exposición más prolongada que derivan en problemas de salud y dermatológicos más serios. El caso en cuestión es que la piel tiene memoria, que hace que lo que en un principio se trataba de una simple quemadura o una pequeña mancha, derive con el paso de los años en el aumento del tamaño de dicha mancha, generación de lunares o cualquier otro problema de la piel; en dichos casos hay que consultar inmediatamente con un dermatólogo.

La vitamina D

Son muchos los informes a los que tenemos acceso a diario en los que se nos alerta de los mínimos niveles de vitamina D que tenemos en nuestro país, por regla general, los seres humanos. Todos sabemos que una de las principales fuentes a través de las cuales podemos obtener vitamina D es el sol, y la pregunta reside en que: “Si no poseemos los niveles adecuados de esta vitamina y, a la vez, no debemos exponernos al sol sin protección, ¿cómo conseguimos esos niveles de vitamina D tan necesarios?”.

En este ámbito el facultativo recalca que se trata de un “falso mito” el tema de los adecuados niveles de vitamina D, pues “hoy en día los valores de los españoles son inferiores y son inusuales, y puedo garantizar que dichos pacientes no han utilizado nunca un fotoprotector”. Así, considera que se debería crear un campo de estudio en distintas disciplinas que valoraran realmente los niveles de vitamina D en España. En cualquier caso, considera el especialista que por mantener un buen nivel de esta vitamina no se debe dejar de estar protegido por el sol y el riesgo que esto conlleva.

Curación y regeneración de la piel

Está claro que la mejor solución ante una quemadura solar es la prevención y la protección solar, lo venimos diciendo, pero no obstante, una vez que el paciente se ha quemado debe acudir al dermatólogo para que valore sus lesiones y le indique cómo actuar según su caso; pero si se trata de una lesión más leve el objetivo reside en la regeneración de la piel, bien a través de complementos orales, o bien de cremas con base de aloe vera para aliviar los síntomas lo antes posible, o after sun.

Finalmente, insistir en que hoy en día tenemos acceso a multitud de fotoprotectores de alta calidad y buen precio en el mercado y no hay que invertir gran cantidad de dinero en su adquisición, ni debemos recuperar los restos del protector del año anterior, pues el efecto puede ser muy negativo. Existen diferentes texturas de protectores solares en función de los gustos e intereses de los usuarios, y por ello ya no hay excusa para protegerse del sol ni en verano ni en invierno.

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