Unión de Uniones denuncia la ineficacia administrativa ante la plaga de conejos en el campo

Tras la reunión del Comité de Coordinación Ibérico, la organización critica el incumplimiento de la Ley de Gestión de la fauna silvestre y la pérdida de hasta el 80% de las cosechas.

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos de Castilla-La Mancha ha manifestado su profunda preocupación tras la reciente reunión del Comité de Coordinación Ibérico del Conejo de Monte..

En este encuentro, impulsado por España y Portugal este miércoles, la organización ha denunciado el estado de absoluta indefensión en el que se encuentran los productores frente a los daños provocados por esta especie, subrayando que las medidas aplicadas hasta ahora por las administraciones no están surtiendo efecto.

La realidad del sector agrario presenta un contraste alarmante entre zonas de escasez y territorios saturados. En regiones como Castilla-La Mancha, la situación ha alcanzado niveles críticos con 364 municipios declarados oficialmente en emergencia por plaga.

Según advierte la organización, en las áreas más afectadas se llega a perder entre el 70% y el 80% de la producción agrícola, una cifra que pone en riesgo la viabilidad de numerosas explotaciones.

Anastasio Yébenes, responsable de Desarrollo Rural de la organización, ha señalado que las soluciones propuestas, como el vallado de parcelas, son insuficientes para la mayoría de los afectados, especialmente en explotaciones pequeñas o dispersas. Asimismo, se ha hecho hincapié en que las infraestructuras públicas, incluyendo vías ferroviariasautovíashumedales e instalaciones de placas solares, actúan como reservorios y focos de reproducción incontrolada donde la administración no interviene de manera efectiva.

Finalmente, Unión de Uniones recuerda que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) están incumpliendo el mandato de la Ley 30/2022. Esta normativa obligaba al Gobierno a desarrollar una Ley de gestión de la fauna silvestre para prevenir daños agrarios, una herramienta que sigue sin materializarse mientras los desequilibrios ecológicos en los denominados santuarios ambientales agravan el problema al excluir a los depredadores naturales.

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