Alba Reguillo recibe un diploma de reconocimiento del ayuntamiento de Alcázar de San Juan

La triatleta alcazareña es la primera castellano-manchega clasificada en el Ironman Hawaii.

El Ironman es la prueba más exigente del triatlón, en la que se recorren largas distancias y se exige una gran resistencia. Clasificarse para el mundial de Hawaii no es tarea fácil, menos aún para una mujer. Aunque no es la primera española que ha competido en esta prueba, Alba Reguillo se ha convertido en la primera castellano-manchega que lo consigue y la primera triatleta española clasificada para la edición de 2017, con tiempos muy cercanos a los de sus compañeros masculinos.

La trayectoria de esta alcazareña ha ido en ascenso en los últimos años, fruto de su esfuerzo, su amor propio, su ilusión, sus ganas de superarse y su bien amueblada cabeza. Ella misma reconoce que para este tipo de pruebas “la cabeza es muy importante”, más aún cuando se trata de un deporte poco reconocido en España y al que tiene que restar tiempo de su vida y dinero de su bolsillo. Sólo la inscripción para el mundial de Hawaii supone un desembolso de 1.000 euros.

Desde el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan han querido reconocer este esfuerzo y dar apoyo moral a la triatleta. “No queremos que ningún alcazareño que lleve con orgullo la bandera de nuestro puebla no se sienta profeta en su tierra”, asegura la alcaldesa, Rosa Melchor, que entregó a Alba Reguillo un simbólico diploma como muestra de reconocimiento y apoyo por parte de la institución local.

El gesto fue ampliamente agradecido por la deportista que aseguró que estas pequeñas cosas “son muchas veces más importantes que otras mayores. El apoyo de tu gente y de tu pueblo es lo mejor que te puede pasar, porque me siento orgullosa de decir que soy alcazareña y manchega allá a donde voy”. Un reconocimiento que incluso llegó a emocionarla, señalando que “es muy difícil llegar a donde he llegado, en una disciplina tan dura como el triatlón de largas distancias, y más siendo mujer. Agradezco mucho que mi pueblo me quiera”.

Ahora le queda todo un año por delante para entrenar duramente y superarse a sí misma el próximo año en Hawaii. El haber conseguido clasificarse entre 2.800 personas ya ha sido difícil, más aún cuando esta alcazareña no se dedica al deporte de forma profesional y lo compatibiliza con su trabajo diario. Un esfuerzo que realiza “porque el deporte es mi vida y me ayuda a superarme cada día”. No en vano tiene ya en su haber uno de los 15 mejores tiempos de la historia del Ironman femenino. Su lema, “si sufres serás más fuerte y de cada prueba sacarás algo bueno”. Todo un ejemplo a seguir.

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