El párroco de la parroquia Santiago El Mayor, de Membrilla, Raúl López del Toro, en la eucaristía de este viernes, 17 de abril, ha pedido disculpas públicamente por sus afirmaciones del pasado 1 de abril en las que tildaba de «mentirosa» a la alcadesa de Tomelloso por la cifra de fallecidos en la localidad a consecuencia del Covid-19.a fecha 30 de marzo.
Pasamos a reproducir el texto íntegro que López del Toro ha leído en la misa celebrada en la tarde de este viernes:
«La Sra. Alcaldesa de Tomelloso ha dirigido una carta al Sr. Obispo en la que le pide que me pida que rectifique públicamente la acusación de mentir a los ciudadanos sobre la cifra de fallecidos en Tomelloso, porque mis palabras en la homilía del día 1 de abril, le han hecho daño tanto a ella como al pueblo de Tomelloso y por lo mismo pìde una rectificación pública. Ante ello y queriendo ser siempre un sacerdote obediente al obispo y sintiendo que mi palabras haya causado esta polémica quiero decir públicamente lo siguiente:
1.-Quiero pedir disculpas públicamente a todas las personas que se hayan ofendido o molestado por las palabras que dije en el contexto de una homilía como ejemplo de la predicación de Jesús sobre la verdad os hará libres, donde puse otros ejemplos como que «estamos en una guerra contra el coronavirus y en una guerra la primera víctima es la verdad»
2.- Reconocer públicamente que cometí imprudencia al hacerme eco público de una información recibida en privado de personas en las que confío y a las cuales pido disculpas. Además soy consciente de que no era el ámbito adecuado.
3.- Reconocer que no contraste el contenido de lo que dije con otras fuentes para poder verificar completamente dicha información.
Por todo lo cual, reitero mi profundo arrepentimiento y mi dolor por el daño que haya podido causado tanto a la Corporación, como al pueblo de Tomelloso, un municipio al que le tengo mucho cariño y que está atravesando unas semanas muy duras como consecuencia de esta crisis sanitaria, social y humana.
A la vez que rezo y pido a Dios por todas los fallecidos y sus familiares, por los enfermos y sanitarios que los cuidan, y por los gobernantes y personas que colaboran para frenar esta pandemia. Y muy especialmente pido por mis hermanos sacerdotes, que estamos padeciendo en primera línea esta terrible situación.
Que la Virgen de la Esperanza nos dé fuerza a todos».





