El glaucoma es la segunda causa de ceguera del mundo occidental después de las cataratas y se la conoce como la “ceguera silenciosa”, recibe este nombre debido a que en su estado habitual no causa molestias hasta que su evolución es muy avanzada y sus efectos se hacen evidentes para el paciente, por ello es tan importante detectarlo a tiempo.
Se habla de glaucoma cuando se constata que el nervio óptico está afectado.
Dado que la mayoría de los pacientes afectados de glaucoma no suelen tener síntomas hasta entrar en fases avanzadas de la enfermedad, y teniendo en cuenta la irreversibilidad de los daños entonces producidos, es de vital importancia diagnosticar la enfermedad en su fase más incipiente.
Finalmente resaltar que el tratamiento que hay para esta enfermedad son generalmente mediante colirios, también con láser o quirúrgico.



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