Solo se pueden ver al amanecer y al atardecer.

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) está estudiando los grabados históricos de tres pozos situados en el término municipal de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) que, hasta ahora, no habían sido debidamente documentados y que sólo se pueden ver al amanecer y al atardecer.
En el proyecto participa el director de las excavaciones del yacimiento arqueológico Piédrola de la localidad, Víctor López-Menchero, que ha destacado la peculiaridad de los petroglifos (grabados esculpidos sobre roca) encontrados en los pozos conocidos como Navarro, Empego y Tello, ubicados en la cuenca alta del Guadiana, según informa el Ayuntamiento alcazareño en nota de prensa.
Los grabados históricos de los pozos alcazareños fueron descubiertos hace dos años, aunque hasta ahora no habían sido debidamente estudiados y documentados, ha precisado López-Menchero quien ha destacado la dificultad de su hallazgo pues «debido a la erosión del tiempo, sólo pueden detectarse a determinadas horas del día (amanecer y atardecer) y en determinadas estaciones del año».
La imposibilidad de divisarlos a simple vista durante las horas de sol ha hecho que los expertos que están documentándolos trabajen durante la noche y con una iluminación especial.
Aunque la investigación no ha concluido, la hipótesis más probable es que los petroglifos descubiertos hagan referencia a símbolos de protección, tallados en la roca por pastores y canteros.
En la mayoría de los casos no se trata de grabados prehistóricos porque aparecen motivos cristianos, entre ellos una cruz y orbe, calvario de una cruz sobre el monte Gólgota (simbolizado por un triángulo), calvario completo con tres cruces, cruces simples y dobles.





