La decoración de los hogares es una de las tradiciones navideñas en nuestra sociedad.

Acostumbramos a adornar las casas, normalmente con un belén, un árbol de Navidad o con ambas cosas a la vez.

Pero realmente, los considerados más clásicos, siguen prefiriendo la representación del nacimiento de Jesús, aunque convivan con ambas tradiciones.

El belén o nacimiento, es una tradición introducida por San Francisco de Asís, quien tuvo la inspiración de reproducir el nacimiento de Jesús a través de un belén con personas.

Esta idea se extendió con gran rapidez por todo el mundo cristiano, primero por Europa y luego por el resto del mundo. Con el paso del tiempo pasó de ser un belén viviente a la utilización de figuras de barro.

El belén se ha convertido en una tradición esencial en todos los hogares católicos, pues representa el misterio del nacimiento de Cristo, que es el símbolo de la Navidad.

Aunque el árbol de Navidad ha llegado a superar al Belén como elemento de identificación de esta celebración.

El árbol de Navidad tiene un origen germano que data del siglo XVII. Normalmente, se decora un abeto o un pino porque simbolizan la vida eterna al tratarse de árboles de hoja perenne. El árbol de Navidad es el centro de la mayoría de las celebraciones de estas fiestas, ya que en casi todas las casas, ciudades o grandes establecimientos encontramos un adornado árbol de Navidad.

Se decora con elementos navideños como bolas, luces, estrellas, campanas y lazos. Al pie del árbol suele colocarse regalos, en recuerdo de los que los Reyes Magos llevaron a Jesús cuando nació.

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