Este año el belén de la residencia San Víctor de Tomelloso ha retornado a su lugar de costumbre, en esta ocasión, en un espacio totalmente abierto en unos nueve metros cuadrados que lo han montado, la Madre Superiora, Vicente Madrigal y Pablo, respetando todos los detalles estéticos y religiosos.
Un belén en el que podemos ver todas las fases de la Natividad: la Anunciación, el censo, la Muerte de los Inocentes, el Nacimiento de Jesús, la Adoración de los Reyes, la huida a Egipto, y Herodes.
Un belén en el que quieren dejar de manifiesto que lo más importante es el mensaje de amor que nos manda Jesús. Este nacimiento cuenta con un importante patrimonio en figuras. Llaman la atención esas con movimiento que representan diversos oficios: una mujer que da comida a unas gallinas que pican, el carpintero, el alfarero, el panadero, niños que se mecen en un columpio, el labrador que cava en la tierra, vendedores en los mercados o pastores con su rebaños.
Un belén que es visitado por numerosos ciudadanos hasta el 6 de enero.






