Será esta tarde, en los actos conmemorativos del Día de la Biblioteca y coincidiendo con el 50 aniversario de la Casa Municipal de Cultura.

Este vecino tomellosero comenzó a visitar la biblioteca desde su puesta en marcha, en 1954, en su antigua ubicación (exactamente en las actuales instalaciones de la Policía Local), cuando la dirigía el famoso escritor Francisco García Pavón. Así lo recordaba el propio Pedro López-Ortega hoy en el programa “Las Mañanas” de Radio Surco, cuando era entrevistado por Pilar Romero.
Con casi 30 años, cuando se puso en marcha la biblioteca en Tomelloso, Pedro López-Ortega, que actualmente tiene 90, comenzó a visitarla para saciar sus ganas de leer, afición que se fraguó, como en la mayoría de personas de esta edad, con novelas rosa y de bandidos.
Pedro no define su afición, aunque siempre se ha decantado por los escritores locales como Francisco García-Pavón, Félix Grande o Eladio Cabañero, y también por los de más renombre como los Premios Planeta.
Su rutina, desde que su pueblo cuenta con biblioteca, es visitarla y llevarse un libro para leer en casa, donde tiene más de un centenar que ha ido adquiriendo a lo largo de los años. “Me sobran libros y me falta espacio”, asegura Pedro, quien dice que ha dejado de comprar porque no sabe dónde ponerlos.
Como buen aficionado a la lectura, forma parte de la Tertulia “La Media Fanega”, una asociación de creación literaria nacida en el seno del Centro de Mayores “Los Portales” de Tomelloso.
Pedro López-Ortega, trabajó en la agricultura durante su vida laboral, y como otros de su época, fue prematuro en las artes de leer y escribir, en comparación con otros de su misma generación y oficio. Por ello, casi en la década de los 50 del siglo pasado, cuando le tocó cumplir con el Servicio Militar, confiesa que ayudaba a algunos compañeros con la escritura y la lectura de las cartas a sus familiares.
Pedro López-Ortega, con 90 años de edad, continúa siendo usuario de la Biblioteca Municipal, por ello el reconocimiento que le harán en este día. Desde su perspectiva piensa que la vida ha evolucionado, en muchos aspectos, “muy deprisa”. Y aunque lógicamente la gente tiene más cultura, también “tiene un poco menos respeto con el lenguaje”.
No obstante, confiesa que lo suyo es más “vicio” que afición, pero se muestra muy respetuoso con aquellas personas que no leen.





