Para la alcaldesa de la ciudad, Inmaculada Jiménez, se trata de una liquidación muy positiva, gracias a la gestión eficaz del equipo de Gobierno.
En rueda de prensa, acompañada del concejal de Hacienda, Francisco José Barato, han dado a conocer los resultados de la liquidación del presupuesto de 2016 en el ayuntamiento, que ascendía a algo más de 5 millones de euros.
Según Barato, el ejercicio de 2016 se ha cerrado con un remanente de tesorería de casi 8,5 millones de euros, aunque teniendo en cuenta los pagos y cobros pendientes, la liquidez real asciende a poco más de 7 millones de euros. Una cifra, según el concejal, que pone de manifiesto la buena situación de liquidez que tiene el ayuntamiento, a pesar de la importante reducción de deuda, de unos 7 millones de euros, llevada a cabo en 2016.
Con estas cifras también se cumple con el techo de gasto aconsejado por el Gobierno nacional, ya que el ayuntamiento ha cerrado el ejercicio 2016 con un periodo medio de pago de 29,77 días, cumpliendo así lo marcado por la ley de pago a proveedores.
Con todo esto, el consistorio tomellosero cumple con la estabilidad presupuestaria en la liquidez del ejercicio 2016, que termina con un superávit de casi 3 millones de euros.
Un dinero, cuyo destino, por parte del equipo de Gobierno, es volver a utilizar para poner en marcha inversiones, financieramente sostenibles, en la ciudad.
En este sentido, la alcaldesa, Inmaculada Jiménez, ha calificado estos resultados económicos muy positivos, también a nivel de gestión municipal, ya que estos datos demuestran la intensa actividad que ha tenido la ciudad durante 2016.
Para Inmaculada Jiménez, “otra forma de gobernar es posible”, como ya anunció en su día y como ha demostrado el actual equipo de Gobierno, en comparación con el anterior gobernado por el Partido Popular.
La alcaldesa ha reiterado su satisfacción por estos datos positivos, aunque sin “bajar la guardia”, ha dicho, porque hay que mantener esa manera de trabajar, “de eficacia de los recursos públicos”, ya que entiende que “el dinero público es sagrado y hay que gestionarlo de la manera más eficiente posible”.





