El Obispo de Ciudad Real, Geraldo Melgar, ha presidido la misa exequial en la Parroquia Santiago el Mayor de Membrilla.
Un funeral al que han asistido familiares, autoridades civiles y fieles para darle el último adiós al sacerdote más longevo de la diócesis e hijo predilecto de Membrilla, desde el año 2004.
En la homilía Mons. Melgar ha resaltado que don Pedro cumplió el pasado 4 de abril 75 años de su vida sacerdotal. Una vida en la que ha tenido la suerte y oportunidad de compartir algunos momentos con él. «Y digo suerte, porque era estar con una sacerdote de conversación sencilla y que mostraba su alegría de vivir y de ser sacerdote»., ha resaltado Melgar.
Una vez finalizado el funeral ha sido escoltado por los alabarderos, al ser nombrado en 1962 Capitán Honorífico de Alabarderos, hasta el coche fúnebre.
El silencio tan solo se ha roto con los aplausos de los fieles que despedían el féretro que portaba los restos mortales de Don Pedro Roncero Manchen. Tras el sepelio celebrado en la parroquia Santiago el Mayor de Membrilla..
Recordar que el Ayuntamiento decretó tres días de luto por el fallecimiento del sacerdote.
Vida sacerdotal
Don Pedro Roncero Menchén ingresó en el Seminario en 1935, viéndose obligado a dejarlo durante la Guerra Civil.
Después de la guerra, ingresó de nuevo en el Seminario, estudiando en Ciudad Real y completando los estudios en Pamplona. Fue ordenado sacerdote en la parroquia de San Pedro de Daimiel un 4 de abril de 1948, por lo que este año cumplió 75 años de sacerdocio.
Su primer destino pastoral fue como cura ecónomo en San Lorenzo de Calatrava, donde estuvo entre 1948 y 1951, encargándose a la vez de la parroquia de Huertezuelas. Entre 1952 y 1963 estuvo destinado como coadjutor a su parroquia natal de Membrilla, marchando en 1963 como cura ecónomo a Montiel, hasta 1971. En este año se le nombró cura ecónomo de Herencia, hasta 1984, cuando pasó a ser párroco, hasta 1988. Entre 1971 y 1976 fue secretario del arciprestazgo de Alcázar de San Juan y párroco consultor entre 1976 y 1984.
Al jubilarse, pasó años en Membrilla, marchando después a Puertollano






