Según el informe que ha tenido acceso Grupo Surco, el Ministerio Público acusa a Antonio Caba Váquez de un doble delito de asesinato por las muertes de los empresarios Jesús María González Borrajo y Juan Miguel Isla en Manzanares, pidiendo un total de 46 años de prisión. Para su cómplice, Gaspar Rivera, pide un total de 19 años de prisión
Recordamos que desde el pasado mes de marzo del año 2024, se considera a Antonio Caba autor de la muerte de los empresarios Jesús María González Borrajo y Juan Miguel Isla Fernández, cuyos restos fueron localizados en sendos pozos por la UCO de la Guardia Civil. El Ministerio Público pide que sea castigado con 23 años de cárcel por cada uno de estos dos delitos de asesinato, en concurso media con otros dos de robo con violencia, que se juzgarán en una misma vista oral.
Además, en el caso de su cómplice, Gaspar Rivera Escudero, la Fiscalía solicita un total de 19 años de prisión por ambos crímenes, con la atenuante de que éste, sí confesó los hechos a la Guardia Civil, aunque lo hizo cuando ya se habían localizado los restos de la segunda de las víctimas, la primera en aparecer. También, tanto Caba como Rivera deberían indemnizar a los familiares de los fallecidos, de manera solidaria, con 295.000 euros, según reclama el fiscal.
Antonio Caba y Gaspar Rivera están privados de libertad desde junio de 2023, cuando el juez decretó prisión provisional para ambos después de que apareciera el cuerpo del empresario Jesús María González Borrajo, de 54 años, muerto en junio de 2019. Dos años y medio después, según este escrito de acusación del fiscal, ambos socios acordaron acabar con la vida de Juan Miguel Isla, de 58 años. En los dos casos, los asesinatos se habrían producido por un móvil económico, actuando Caba de intermediario en la compra-venta de un automóvil y de una finca, respectivamente. En el caso del coche, Caba se habría apropiado de 14.000 euros, mientras que en el de la compra de la finca, el botín que perseguía el principal acusado fueron 50.000 euros.
La Fiscalía cree probado que Antonio Caba, tras acabar con la vida de su primera víctima, llamó a su amigo Gaspar Rivera para que le ayudara a deshacerse del cadáver. Ambos descuartizaron el cuerpo «mediante el empleo de armas u objetos cortantes con los bordes aserrados», guardando luego el torso en una manta y la cabeza y los miembros superiores e inferiores en varias bolsas de basura. Después de trasladarse a una finca que Caba solía usar, propiedad de un amigo suyo, quemaron el torso de González Borrajo en una chimenea. Con posterioridad, se dirigieron a otra finca donde arrojaron las bolsas de basura y su contenido a un pozo de sondeo de unos 80 metros de profundidad y 40 centímetros de diámetro, echando piedras encima. Los restos de González Borrajo fueron recuperados por la UCO de la Guardia Civil el 6 de junio de 2023, cuatro años después de su muerte, en tan mal estado que la autopsia no pudo desvelar las causas de su muerte.
Segundo crimen
Según el relato que hace el Ministerio Público, en el año 2022 Caba estaba mediando para vender la finca Monte Milla, propiedad de Juan Miguel Isla, que iban a adquirir dos hermanos por 1.350.000 euros. Caba acompañó en varias ocasiones al empresario a La Solana para cobrar en metálico parte de este montante. Una de esas veces, Isla y Caba se vieron con los compradores de la finca y estos entregaron a Isla una bolsa de plástico con 50.000 euros en efectivo. Cuando Isla y Caba volvieron a Manzanares con el dinero, se dirigieron a la finca La Mejorada, propiedad del empresario, y allí, «de forma aún no determinada, pero en todo caso violenta», el acusado acabó con la vida de Juan Miguel Isla Fernández, apoderándose de los 50.000 euros. El fiscal recuerda en su acusación que Antonio Caba tenía problemas económicos en ese momento.
Aunque no tiene dudas sobre la autoría ni el móvil, la Fiscalía sí reconoce que no ha sido posible averiguar el modo en el que ambos empresarios fueron asesinados. En el caso de Isla, el fiscal apunta a que el hombre pudo morir de dos formas, o bien sufrió «la destrucción de centros vitales, cerebrales, con fractura nasal y hemorragia cerebral», o falleció como consecuencia de «una herida incisa provocada por arma blanca en la ingle izquierda, que le produjo una hemorragia en la arteria femoral». Lo que sí reveló la autopsia realizada a Isla es que el empresario pudo ser víctima de sumisión química antes de ser asesinado:
El juicio que aún no tiene fecha, será celebrado con jurado popular.






