El senador autonómico del Partido Popular de Castilla-La Mancha, Miguel Ángel de la Rosa, ha asegurado que Pablo Bellido “debería empezar a defender la democracia en las Cortes que preside antes de dar lecciones al resto de España”.
De la Rosa ha respondido así a las declaraciones del presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha alertando de que cada vez hay más riesgos para la democracia y reclamando respeto al adversario político. En palabras del parlamentario popular, resulta difícil escuchar hablar de respeto al adversario y de calidad democrática precisamente a Pablo Bellido, que “es el presidente de las Cortes que veta debates que incomodan al PSOE de Page, que impide que determinadas resoluciones lleguen a votarse y que hace apenas unos días llegó al extremo de expulsar del salón de plenos a una diputada del Partido Popular por hablar de Ceuta”, ha señalado.
El senador autonómico ha recordado que el PSOE utilizó su mayoría parlamentaria para impedir que las Cortes debatieran específicamente sobre la crisis de Ceuta y sus consecuencias y que, posteriormente, la diputada regional Itziar Asenjo terminó siendo expulsada del pleno después de intentar abordar esta cuestión desde la tribuna.
“Primero vetaron el debate sobre Ceuta, después impidieron las resoluciones sobre este tema, y finalmente expulsaron a una diputada por hablar de ello, ese es el concepto de pluralismo y respeto al adversario que practica Pablo Bellido cuando se sienta en la Presidencia de las Cortes”, ha afirmado.
De la Rosa ha denunciado que el problema va mucho más allá de lo sucedido con Ceuta y ha asegurado que durante estos años Bellido se ha “plegado” sistemáticamente a los intereses políticos de Page hasta convertir las Cortes regionales en el cortijo parlamentario del presidente socialista. Porque, según ha aseverado, Bellido “no ejerce como presidente de todos los diputados, sino demasiadas veces como guardián parlamentario de los intereses de Page”. Cuando una iniciativa incomoda al Gobierno, aparecen los vetos, las inadmisiones o las agrupaciones de debates; cuando la oposición quiere fiscalizar al presidente, se encuentra con un modelo parlamentario diseñado para protegerlo, ha denunciado.
El senador autonómico ha recordado que un informe comparativo sobre los mecanismos de control de los parlamentos autonómicos concluyó que Castilla-La Mancha presenta una menor intensidad de control político que otras comunidades autónomas, y que ese mismo estudio señala que las Cortes de Castilla-La Mancha carecen de un turno específico y periódico de preguntas al presidente de la Junta, que el control se articula fundamentalmente de manera indirecta a través del Consejo de Gobierno y que no existe una obligación periódica de comparecencia del presidente.
“Mientras en otros parlamentos autonómicos los presidentes comparecen regularmente para responder directamente a la oposición, Page disfruta en Castilla-La Mancha de una excepcionalidad hecha a su medida”, ya que puede gobernar sin someterse periódicamente a una sesión específica de control directo, y Pablo Bellido lo permite.
De la Rosa ha añadido que la situación resulta todavía más preocupante por la utilización sistemática de la acumulación de iniciativas parlamentarias y por el margen de discrecionalidad existente para inadmitir asuntos. Por ello, ha pedido a Bellido “menos discursos solemnes sobre los peligros que amenazan a la democracia y más democracia todos los jueves en las Cortes de Castilla-La Mancha”, porque, si está realmente preocupado por la calidad democrática tiene una magnífica oportunidad para demostrarlo: que garantice que la oposición pueda debatir, que deje de utilizar la Mesa y la Presidencia para proteger políticamente a Page y que permita que se someta periódicamente al control directo de los representantes de los castellanomanchegos.
El senador autonómico ha considerado “especialmente paradójico” que Bellido reclame ahora respeto al adversario después de lo ocurrido recientemente en el Parlamento autonómico, porque “respeto al adversario es dejarle hablar; respeto al adversario es permitirle presentar iniciativas; es aceptar que se debatan asuntos incómodos para el Gobierno y responder a sus preguntas”.
Como ha concluido, Bellido puede pronunciar todos los discursos que quiera sobre democracia, pero los castellanomanchegos han visto los hechos: es él quien veta debates y resoluciones; es el que expulsó a una diputada por hablar de Ceuta y es el que preside unas Cortes en las que Page disfruta de una protección parlamentaria “excepcional”.






