En una abarrotada Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad de Quintanar de la Orden, se celebró el concierto inaugural del XX Festival de Música de La Mancha, a cargo de los niños de la Escolanía del Real Monasterio del Escorial, más de la mitad de los cuales son castellano-manchegos. La inauguración de la vigésima edición es un ejemplo de cómo un Festival consagrado une el arte, la música y la cultura en perfecta armonía con el público y la ciudad que le acoge, la localidad toledana de Quintanar de la Orden.
La formación de voces blancas más prestigiosa de España ofreció un concierto emocionante, que bajo el título «Música para un Aniversario», estuvo marcado por un hilo conductor: la unión de lo culto y lo popular a lo largo Historia de la Música. Forman parte de la Escolanía dos niños de Quintanar de la Orden, tal y como destacó el alcalde, Carlos Madero, durante su intervención, quién hizo entrega a su director, Gustavo Sánchez, del escudo en bronce de ésta Muy Leal Villa.
El Festival Internacional de Música de La Mancha, que cumple ya veinte años, da una vez más muestra de la importancia de su proyección cultural y de la calidad artística que mantiene año tras año, contra viento y marea, y siempre gracias a la labor de la Asociación de Amigos de la Música de Castilla la Mancha y la colaboración de distintas instituciones, principalmente del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden.
El concierto comenzó con obras del Cancionero de Palacio, Francisco Guerrero,. Piezas polifónicas de los siglos XV y XVI, pero ligadas a estructuras populares como el villancico o la villanesca, con uso de lenguas vernáculas y textura vertical. El coro mostró un potencial sonoro más que notable y muy adecuado para la acústica de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad.
Finalmente resaltar que se descubrieron voces solistas con una técnica y musicalidad desbordantes y una dirección admirable de Gustavo Sánchez López.





