El obispo de Ciudad Real, Antonio Algora, ha presidido el acto de clausura del proceso de beatificación de la madre María de las Mercedes de Jesús Egido, en su fase diocesana.

Se trata de la que fuera, durante 32 años,  abadesa del Monasterio que la Orden de la Inmaculada Concepción tiene en Alcázar de San Juan.

Así pues, el Monasterio de las monjas Concepcionistas ha sido el lugar donde se ha clausurado este proceso, en el que se ha dado fe del arduo trabajo desarrollado durante tres años, durante los que se han recopilado más de 8.000 folios.

Estos documentos han sido embalados en grandes cajas que serán enviadas a Roma, abriéndose así el siguiente paso para la obtención de la condición de Venerable, como paso previo a la beatificación y posterior canonización de la madre María de las Mercedes de Jesús Egido, si procediera.

El proceso de la canonización supone un hecho histórico, no sólo para el Monasterio sino para la propia ciudad de Alcázar de San Juan, además de un “privilegio” en boca del postulador de la causa.

Se trataría de la primera vez en la que una religiosa de un monasterio alcazareño alcanzara esta condición, exceptuando las causas abiertas por los sucesos de la guerra civil.

La madre Mercedes de Jesús Egido, aunque nació en Salamanca y pasó antes por el Monasterio de La Puebla de Montalbán (Toledo), se trasladó a Alcázar de San Juan en 1964. Allí desempeñó el cargo de abadesa durante 32 años e impulsó la fundación de un Monasterio de la misma orden en Campo de Criptana.

Además, se la considera impulsora de la vuelta a las fuentes de la Orden de la Inmaculada Concepción, tras recuperar el carisma de Santa Beatriz de Silva, Fundadora de la Orden.

Compartir en :