El director de documentales de Alcázar de San Juan Raúl Fernández ha estrenado en esta localidad su documental «La vuelta al mundo en Vespa en 79 Días». Una aventura que hace 50 años vivieron dos jóvenes de Albacete, Antonio Veciana y Santiago Guillén.
La historia se cuenta con fotografías realizadas por los propios protagonistas durante su viaje, con algunas imágenes del archivo de No-Do que registraron la salida y la llegada y por dramatizaciones con actores, además de las entrevistas a los familiares de Santiago Guillén, ya fallecido, y a su compañero Antonio.
Amigos y profesionales de la comunicación y la imágen asistieron en el Salón de Honores del ayuntamiento, al estreno de un documental realizado por Raúl Fernández para recordar un viaje realizado alrededor del mundo hace cincuenta años. Uno de los protagonistas de esta aventura Antonio, asistió al estreno de esta película en la que juega un papel determinante la Vespa de 125 centímetros cúbicos en la que viajaron y a la que pusieron por nombre Dulcinea, convirtiéndola así, también, en embajadora de La Mancha en el mundo. Hay que volver sobre el año 1962, cuando dos jóvenes de Albacete, Antonio Veciana y Santiago Guillén, muy aficionados a los viajes, habían visto la película La vuelta al Mundo en 80 días. De Santiago Guillén, fallecido en 1972, surgió la propuesta de hacer el mismo viaje, pero en un día menos.
Aquel verano que conoció los primeros triunfos musicales de los Beatles y daba el inicio a una década prodigiosa, dos jóvenes que después estudiarían derecho habían empleado dos años y medio para preparar este viaje que comenzó un 25 de julio rumbo hacia Oriente sobre una vespa que pasó por Francia, Italia, Grecia, Turquía, Afganistán, Pakistán y la India, en la primera etapa. Emulando el recorrido de los protagonistas de Julio Verne, el viaje siguió por Calcuta, Kuala Lumpur, Singapur, Hong Kong, Tokio, Hawaii, San Francisco, para cruzar todos los Estados Unidos hasta Nueva York, de allí hasta Londres en avión, atravesar Inglaterra, cruzar el canal, llegar a Paris y desde allí a Madrid. Toda una hazaña para dos hombres y una vespa. Señala Veciana, que por aquel entonces no había ni tantas ni tan potentes motos como las que existen ahora y que, también, la Vespa «era una moto conocida en todo el mundo y, además, fabricada íntegramente en España».





