La organización Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha ha presentado este 27 de abril 2026 el informe titulado «El Cooperativismo Agroalimentario de Castilla-La Mancha 2025», un análisis exhaustivo del desempeño del sector durante el ejercicio 2024.
Según el documento, el modelo cooperativo ha consolidado su posición como pilar de la economía regional al generar una riqueza de 2.868,9 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 7,3% respecto al año anterior. Este tejido, asentado en 297 municipios, aporta actualmente el 43,2% de la producción agraria regional y un significativo 25% del total del PIB industrial de la comunidad.
Más allá de las cifras macroeconómicas, el informe pone el foco en la dimensión social de un modelo que integra a 158.665 personas, lo que equivale al 9,1% de la población activa de Castilla-La Mancha.
El sector mantiene 6.620 puestos de trabajo directos, distinguidos por una alta tasa de estabilidad con un 73% de contratos fijos. No obstante, el estudio señala retos estructurales críticos para el futuro, como la brecha de género, donde la mujer representa el 28,7% de la base social, y la preocupante falta de relevo generacional, dado que los socios menores de 40 años apenas alcanzan el 5,8% del total.
En cuanto a la estructura productiva, el sector vitivinícola se mantiene como el principal motor con un 32,2% del valor generado, seguido por el aceite de oliva con un 17,4%.
En el ámbito del comercio internacional, las cooperativas demuestran una gran resiliencia pese a las tensiones geopolíticas, alcanzando una facturación superior a los 431 millones de euros en la Unión Europea. El informe concluye que las claves para el crecimiento futuro residen en la digitalización, la ampliación de la dimensión comercial mediante la concentración de la oferta y la búsqueda de nuevas oportunidades en mercados fuera del continente europeo.






