La organización sindical alerta de que el 75% de las personas del colectivo percibe falta de igualdad de oportunidades y destaca la precariedad económica que sufren las mujeres lesbianas.
En vísperas del Día Internacional del Orgullo LGTBI, que se conmemora el próximo 28 de junio, el sindicato UGT Castilla-La Mancha ha expuesto la cruda realidad de exclusión y violencia que persiste en los entornos de trabajo. Durante una comparecencia ante los medios, la secretaria de Igualdad y Bienestar Social de UGT Servicios Públicos Castilla-La Mancha, Lola Hernández, y el portavoz del departamento LGTBI, Adrián Carbajo, han detallado cómo el miedo al estigma sigue obligando a muchos trabajadores a ocultar su identidad sexual en sus puestos de trabajo.
Los estudios internos presentados por la organización revelan datos alarmantes sobre la convivencia laboral. Se estima que el 40% de las personas del colectivo evita mencionar cualquier aspecto de su vida privada para eludir posibles represalias o presiones, lo que en la práctica supone un retorno al armario en el ámbito profesional. La hostilidad es una constante para muchos empleados, ya que 3 de cada 10 manifiestan haber sido víctimas de agresiones verbales, mientras que un contundente 75% sostiene que no cuenta con las mismas oportunidades de ascenso o desarrollo que sus compañeros heterosexuales.
La situación de vulnerabilidad se intensifica en el caso de las mujeres lesbianas, colectivo sobre el que UGT Servicios Públicos ha puesto el foco este mes con la campaña «Lesbianas visibles, activas y con derechos». Hernández ha subrayado que este grupo enfrenta una intersección de discriminaciones que derivan en una notable precariedad. Casi un 20% de las trabajadoras lesbianas percibe ingresos mensuales inferiores a los 1.000 euros, y un 40% opta por invisibilizar su orientación, una decisión que genera altos niveles de estrés y ansiedad, además de provocar la renuncia a derechos consolidados como los permisos por matrimonio u hospitalización de sus cónyuges.
La maternidad también figura como un factor de empobrecimiento para las familias diversas. Según los datos facilitados, la madre gestante en una pareja lesbiana sufre una pérdida de ingresos de aproximadamente el 13%, mientras que su compañera ve reducida su capacidad económica en un 5%. Ante este panorama, el sindicato está impulsando la formación de sus delegados para negociar convenios colectivos que incluyan medidas obligatorias de protección, además de herramientas como el podcast «Sindicalismo sin barba», dedicado a visibilizar estas problemáticas.
Finalmente, desde UGT CLM se ha hecho un llamamiento urgente para la implementación efectiva de los planes LGTBI y los protocolos contra el acoso por lgtbifobia en todos los centros de trabajo, incluyendo la Administración Pública. La organización exige procesos de promoción transparentes y libres de sesgos para romper el doble techo de cristal, instando a las empresas a un compromiso real con la diversidad familiar y la conciliación para garantizar que ninguna trabajadora deba elegir entre su identidad y su estabilidad profesional.






