La operación **“LEPANÍ”** desarticula una práctica ilegal contra la fauna en Tomelloso, Socuéllamos y Alcázar de San Juan motivada por los daños agrícolas.
En el marco de la operación denominada “LEPANÍ”, efectivos del SEPRONA de la Guardia Civil de Socuéllamos han procedido a la investigación de tres personas en las localidades de Tomelloso, Socuéllamos y Alcázar de San Juan. A los implicados se les atribuye la presunta comisión de delitos contra la flora y la fauna por el empleo de venenos en el medio natural, así como un delito de maltrato animal derivado del envenenamiento de un hurón doméstico. Esta actuación se inscribe dentro del Plan Antitox, la estrategia nacional de lucha contra el uso ilegal de sustancias tóxicas en el entorno rural.
Las pesquisas se iniciaron entre los meses de abril y mayo de 2026, tras el hallazgo de diversos ejemplares de conejo fallecidos en circunstancias sospechosas en varios parajes de la comarca. Paralelamente, la denuncia de un cazador cuyo hurón resultó intoxicado tras ingerir agua en un recipiente en el paraje de “La Casilla”, en el término municipal de Alcázar de San Juan, puso en alerta a las autoridades. Los análisis veterinarios confirmaron que los síntomas del animal correspondían a una intoxicación aguda por sustancias venenosas, lo que permitió a los agentes localizar una cubeta con residuos granulados de color morado y una botella con restos químicos en las inmediaciones de una caseta agrícola.
El despliegue de los agentes del SEPRONA permitió identificar treinta y un puntos de vertido en el término de Socuéllamos, concretamente en las zonas de “Casa Betenes”, “Casa Vázquez” y “El Bombo”. En estos puntos se detectaron montones de cebada impregnada con tóxicos situados estratégicamente junto a las madrigueras. Asimismo, en el paraje “Pinilla” de Tomelloso, se localizaron once focos adicionales con raticidas de color rosáceo y azul, hallándose envases de productos como RATIBROM y RATICIDA HALPER junto a restos cadavéricos de fauna local.

Las muestras recabadas fueron enviadas para su análisis técnico al centro de recuperación “El Chaparrillo”, en Ciudad Real. Los resultados confirmaron la presencia de elementos altamente peligrosos como ácido nítrico, rodenticidas y diversos productos fitosanitarios. Tras la verificación, la Guardia Civil procedió a la retirada inmediata de todos los cebos para evitar su entrada en la cadena trófica, lo que habría provocado una mortandad indiscriminada y no selectiva de otras especies protegidas o animales domésticos en la región.
Los tres investigados, vinculados directamente con las parcelas afectadas, admitieron haber utilizado estos métodos prohibidos ante la pérdida de rentabilidad económica que los daños causados por los conejos generaban en sus explotaciones agrarias. No obstante, la legislación vigente prohíbe taxativamente estas prácticas. Las diligencias actuales han sido entregadas en los juzgados correspondientes de Tomelloso y Alcázar de San Juan.






