Martínez Guijarro exige un pacto multilateral frente al modelo de financiación para Cataluña

El Gobierno regional tilda de «aberración» el preacuerdo con ERC y reclama que el Consejo de Política Fiscal del 29 de julio sea el punto de partida para un sistema basado en el consenso.

El Gobierno regional, a través de su vicepresidente primero José Luis Martínez Guijarro, ha manifestado su firme rechazo a la actual propuesta de financiación autonómica negociada con ERC. Ante la inminente celebración del Consejo de Política Fiscal y Financiera el próximo 29 de julio, el Ejecutivo ha instado al Gobierno central a abandonar las negociaciones bilaterales y abrir un debate que incluya a todos los territorios del país para alcanzar un modelo basado en el máximo consenso.

La administración liderada por Emiliano García-Page considera que el pacto actual, orientado a favorecer exclusivamente a Cataluña, supone una ruptura con la equidad territorial. Martínez Guijarro ha calificado la situación como una «barbaridad» y una «aberración», señalando que no es admisible aprobar un sistema que afecta a todas las regiones contando únicamente con el respaldo de una sola comunidad autónoma que, además, ni siquiera forma parte del Gobierno catalán en este momento.

El vicepresidente ha enfatizado que el conflicto central no reside estrictamente en las cuantías económicas o en un incremento de los fondos disponibles, sino en la estructura misma del modelo. Desde el Ejecutivo autonómico se rechaza frontalmente la posibilidad de establecer privilegios para un territorio específico, criticando la visión de un Estado fragmentado en 17 agencias tributarias que trabajen de manera autónoma, un esquema que consideran alejado del interés general y del espíritu de cohesión.

Por último, el mandatario regional ha apelado a la sensatez para reconducir las negociaciones hacia una vía más razonable. La postura oficial defiende que es necesario impulsar un acuerdo conjunto entre todas las comunidades autónomas, asegurando que la búsqueda de un punto de encuentro colectivo resultaría una tarea más sencilla y justa que la imposición de un modelo diseñado a medida para una sola región a costa de las demás.

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