El cementerio de Tomelloso aumenta el número de visitas en las jornadas previas a la celebración del Día de todos los Santos.

Como en cualquier pueblo manchego, durante la última semana, crece el número de vecinos que, cubo o trapo en mano, deambulan por el camposanto para adecentar la última morada de los seres queridos.

Se trata de una tradición que perdura en el tiempo, tener la sepultura lo más decente posible para las visitas que el cementerio recibe en las jornadas de todos los santos y los difuntos.

Tradición que se realiza habitualmente en las jornadas previas a la celebración de todos los Santos, que es cuando se multiplican las visitas, según nos contaba el camposantero de Tomelloso, Lorenzo Castellanos.

Una costumbre que podría tender a desaparecer con el cambio generacional, aunque hay quienes apuestan porque no sea así.

Estas visitas, independientemente de las creencias religiosas, viene a reconfortar el espíritu, el alma o simplemente el estado de ánimo, como comentaban algunos de los visitantes al camposanto.

 

Cambios en la tradición

 

Con el deambular de los años, hay costumbres que cambian a lo largo de la historia, y dentro de las visitas a los cementerios con motivo de la celebración de Todos los Santos, también se han producido algunas modificaciones.

Es el caso de las visitas en sí al camposanto, que antiguamente se hacían prácticamente una vez al año y en la actualidad no hay día que en el cementerio no haya nadie.

Otro de los aspectos que ha cambiado en algunos cementerios, como es el caso del de Tomelloso, es el aumento de nichos, en sustitución de sepulturas; o la ornamentación de estas últimas con materiales más prácticos para su limpieza.

En definitiva, también hay tradiciones que pueden ir cambiando algunos de sus aspectos, como todo en la vida, o incluso en la muerte.

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