Único hijo del Licenciado Nieto,la farmacia cuya fachada en madera aún se conserva en la calle Emilio Castelar.
El español que ha muerto en el terremoto que sacudió el martes el centro de Méjico, el médico madrileño de 69 años Leopoldo Nieto Cisneros, tenía raíces en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), donde su padre, que se llamaba como él, tenía una farmacia que aún se conserva en pie.
Así lo ha explicado a Efe Diego García-Baquero, un familiar del fallecido que se ha enterado esta madrugada por las redes sociales y confirmado su identidad a través de una compañera de Leopoldo Nieto que ha podido localizar, ya que ni en el consulado ni en la embajada le podían confirmar el nombre completo.
Leopoldo Nieto, que fue hijo único, llevaba más de 40 años viviendo en Méjico y se encontraba en uno de los edificios que colapsó tras el seísmo, ha señalado Diego que no lo conocía personalmente, aunque lo ha oído nombrar mucho a su padre, uno de los cuatro primos terceros que conforman la familia del fallecido en Alcázar, localidad que visitó por última vez en los años 80.
Pese a la distancia, este familiar ha dicho que le seguía a través de las publicaciones científicas, noticias en las que aparecía y a través de la Asociación Contra el SIDA que fundó en aquél país.
García-Baquero ha conseguido el teléfono de uno de los dos hijos de Leopoldo, pero no ha podido hablar aún con él para darle el pésame e interesarse por la situación en la que se encuentran debido a la diferencia horaria que hay entre los dos países.
El fallecido estudió los dos primeros años de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, hasta que en 1972 se fue a vivir a ciudad de México, donde terminó sus estudios de Médico Cirujano en la Universidad La Salle y fue el que notificó, en 1984, el primer caso de SIDA en el hospital en el que trabajaba.





