El pasado 10 de noviembre se conmemoró el 150º aniversario del nacimiento de Francisco Martínez Ramírez, conocido popularmente en Tomelloso, su ciudad natal y por la que se dejó la piel, como ‘El Obrero’.
Como efeméride más que digna para recordar, y a propósito del aniversario, se puede visitar en la Posada de los Portales, hasta el 22 de noviembre, una exposición documental acerca de la vida y obra de este insigne tomellosero, que nos traslada a la época que vivió y cómo la vivió, además de fotografías y materiales que nos ubican y nos acercan al obrero.
Pero nosotros hemos querido ir más allá, y hemos contactado con el historiador local, Vicente Morales, para que nos cuente quién fue este hombre, que goza de una estatua en la Glorieta de San Francisco y al que se le coloca en Romería el pañuelo de hierbas, pero que poco más se sabe de él.
¿Quién era ‘El Obrero’?
Vicente Morales cuenta que en Tomelloso se tiene una idea general de este hombre, pues todos hemos visto su estatua, sabemos que trajo el tren a Tomelloso y que le llamaban ‘El Obrero’ porque a principios del siglo XX creó un periódico llamado ‘El Obrero de Tomelloso’.
Pero, ¿quién era realmente?
Nació en 1870 en una época en la que no había agua potable, ni luz, todo eran carros y mulas, calles de barro… A los 18 años se trasladó a Madrid para ser abogado, aunque no terminó la carrera, eso sí, se comenzó a interesar por los medios de comunicación, tanto que entró a formar parte, como colaborador, en el periódico ‘El Imparcial’. Era inquieto nos cuenta Morales, con ansias de descubrir y comerse el mundo.
Tras años en Madrid y hacer contactos políticos y del mundo de la cultura, regresa a Tomelloso, donde su idea era que con todo el potencial que tenía su ciudad, en cuanto a producción de alcohol y vino, pudiera trasladarlo fuera de su territorio.
Fue en aquel momento cuando comenzó a luchar por el progreso de su ciudad natal a través de la red ferroviaria, que ya estaba incluida en la línea Socuéllamos, Tomelloso, Argamasilla de Alba, Herrera de la Mancha. El Obrero siguió luchando por su ciudad y lo hizo a través de la creación de su propio medio de comunicación ‘El Obrero de Tomelloso’, un periódico que creó en 1903. Este hecho y la llegada del tren a Tomelloso en septiembre de 1914 marcaron su vida. Más tarde, se comprobaría que se trataba de una línea deficitaria, motivo por el que desapareció, entre otras cuestiones que más adelante explicaremos.
Vicente Morales considera de un “tesón formidable” lo logrado por Francisco Martínez Ramírez.
¿Nadie es profeta en su tierra?
Nada tiene que ver la consideración y el esfuerzo que se está haciendo en la actualidad por rememorar la figura de ‘El Obrero’ con cómo lo trataron en su época, a pesar de todo lo que luchó por la ciudad. Es cierto que cuando una persona de a pie destaca, es adelantado a su época y lucha por lo que debieron luchar otros, no es bien recordado, no se crea muchas amistades y puede incluso despertar ciertas envidias y recelos entre los demás.
Pero ‘El Obrero’ no desistió, siguió emprendiendo su particular lucha por traer lo mejor a la ciudad, y por hacerla reconocida fuera de sus fronteras, tirando de contactos que ya se había encargado de construir, y basándose en el progreso que veía en otras partes del mundo, que con sus ahorros se había encargado de visitar. Viajes a EEUU, Alemania o Francia, que le sirvieron de inspiración para sus novelas.
Con esto, construyó su vivienda en Tomelloso en 1920, junto al ferrocarril, hasta que en 1930 lo nombraron Gobernador de Huesca, un cargo que no le atraía, tanto es así, que dejó definitivamente la política al poco tiempo tras sufrir un atentado. A partir de ahí, se trasladó a Madrid donde le pilló el inicio de la Guerra Civil y volvió de nuevo a Tomelloso. A pesar de que el Gobierno Republicano le propuso irse al exilio, ‘El Obrero’ no quiso marcharse de aquí y siguió viajando y luchando por unos avances que no eran bien recibidos en esa época en la ciudad, aún afianzada en el trabajo con carros y mulas, y lejos de los tractores que Francisco Martínez Ramírez quería traer porque los había visto en la otra punta del mundo.
¿Cómo pudo terminar prácticamente en la indigencia?
Parece inaceptable pensar que una figura como la de este hombre, que consagró su vida a su ciudad, pudiera terminar prácticamente viviendo en la indigencia.
Vicente Morales cuenta que con los años se convirtió en un hombre canoso, abatido por las calles de la ciudad que amaba, pero sin renunciar a marcharse a otro lugar.
Se ofreció para ser cronista de Tomelloso, pero era un hombre de otra época y con unos ideales que con tiempos de Franco no casaban mucho. Así fue como terminó prácticamente en una difícil situación.
Con el mismo silencio que llegó el primer tren a Tomelloso, así falleció ‘El Obrero’. Una muerte que pasó casi desapercibida para la población, excepto para unos pocos “valientes”, entre ellos Francisco García Pavón, buen amigo de ‘El Obrero’, que junto a Juan Torres Grueso a mitad de los años 70 impulsaron que se levantara un monumento a su figura y que permanece desde hace 44 años en la calle La Feria.
Vicente Morales considera que Francisco Martínez Ramírez puede estar “muy satisfecho” con todo lo que se está haciendo en los últimos años por rememorar su vida, su figura y su recuerdo.





