Los servicios de Emergencia llevaron a cabo la resolución de esta catástrofe, junto a Bomberos, Protección Civil, y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Todo el dispositivo se puso en marcha tras el supuesto accidente ferroviario provocado por una inundación.
Con esta actuación se pretende demostrar que Castilla-La Mancha es una de las regiones españolas más extensas y con menor densidad de población, y que cuenta con un servicio de Emergencias preparado para responder ante una catástrofe.
En esta línea, con el de Alcázar de San Juan, se han llevado a cabo tres simulacros en Castilla-La Mancha; el primero en Cogolludo, en 2012; un segundo en Huete, en 2013 y éste último, en el que han participado unas 300 personas, entre figurantes y profresionales y más de 30 vehículos de emergencia así como el helicóptero sanitario con base en Almagro.
La acción comienza en la estación ferroviaria de Alcázar de San Juan, rescatando a los pasajeros del tren siniestrado y con la llegada de los servicios de emergencia, que rápidamente instalan un hospital de campaña en la zona para una primera atención de los pacientes, que después son derivados, tanto en ambulancias como en helicóptero al Hospital General “La Mancha Centro”.
Al mismo tiempo, miembros de la Guardia Civil y Policía se encargan de cortar al tráfico toda la zona y controlar las entradas y salidas del hospital y los centros de salud.
Es tal el operativo desplegado que las autoridades vieron necesario avisar a la población para que no se alarmase y que además provocó una gran afluencia de público en el andén de la estación ferroviaria para no perderse detalle.





