Es el caso de las pastelerías, donde mantienen productos típicos como los buñuelos de viento o huesos de santo, pero introducen nuevos dulces con divertidas formas de fantasmas o calabazas
En general, hablamos de productos artesanales.
Es cierto que lo artesano sale caro, especialmente en el bolsillo del consumidor; pero hay que tener en cuenta que se trata de productos de calidad con una cuidada elaboración.
Y en la artesanía del obrador también se introducen novedades, adaptándose a los tiempos. Es el caso de las modas anglosajonas, como la fiesta de Halloween, que trae consigo otras costumbres a la hora de producir dulces.
La producción en estos días aumenta, a razón del consumo que también se dispara, especialmente con la crisis, pues la gente espera a fechas concretas para darse un capricho.
Así, estos días se consumen los huesos de santo, buñuelos de viento, y productos como los higos y las castañas, al más puro estilo tradicional español; o las variantes de la fiesta anglosajona, ya sea en forma de dulces, caramelos o pastelería en general.
También se aprovecha la época del año para ofrecer al cliente otros productos elaborados con frutos de temporada.
De este modo, las tradiciones también se cuelan en nuestra mesa para disfrute de nuestro estomago, que no entiende ni de Santos ni de Halloween.





