Ser cuidador de una persona dependiente, sea cual sea la patología que le acompañe, no es tarea fácil. En España, el índice de cuidadores que se ocupan de algún familiar con demencia llega al 70%, que dedican unas 7 horas diarias al cuidado de la persona dependiente. En general, la figura del cuidador es una mujer de unos 50 años.
Con motivo del día internacional de acción para la salud de la mujer, en el centro de la mujer de Tomelloso se ha desarrollado la conferencia “Cuidando a las personas cuidadoras”, puesto que en los próximos 20 y 30 años crecerá el número de personas con demencia, según recogen algunos estudios. El 40% de los cuidadores de personas con demencia sufre sobrecarga por el desarrollo de su trabajo. En opinión de los especialistas, esta carga no solo es física, sino también emocional.
Si el cuidador se encuentra en un buen estado de salud emocional y física, la persona cuidada se sentirá mucho mejor. El autocuidado es esencial: solo un buen estado de salud le permitirá realizar la tarea de manera efectiva y a largo plazo.
La persona a cargo de un paciente puede sufrir irritabilidad o enfado sin motivo aparente, apatía, nerviosismo, cambios de humor, tristeza por el gran esfuerzo físico y psíquico, somnolencia y bajo rendimiento general.





