Este jueves se ha procedido a su instalación tras un proceso de recuperación de la estatua que ha durado varios meses de restauración.
Con un coste aproximado de 6.000 euros, el monumento a Francisco Martínez Ramírez «El Obrero» cuenta con un pedestal nuevo, más alto, en el que se incluye, a parte de la leyenda honorífica, el escudo de Tomelloso.
Asimismo, la estatua ha sido reparada de los desperfectos causados por el accidente ocurrido el 31 de mayo de 2014, además de los ocasionados con el devenir del tiempo.
El conjunto escultórico ha sido modificado en su posicionamiento, según aprecian algunos vecinos. Si antes estaba frente a una pastelería de la calle, ahora está encarado hacia unos números más atrás de la calle Don Víctor Peñasco.
Se trata, sin duda, de un emblema de la ciudad, cuyo personaje está muy ligado a la historia de Tomelloso, y como punto importante de localizaciones tanto para los vecinos como para los visitantes.
Casualmente nos encontramos con el vecino implicado en el accidente de tráfico que provocó la caída del monumento, que este jueves quiso estar presente en el momento en que colocaban la estatua.
Según declaraciones al diario Lanza del escultor responsable de «El Obrero», Luis García, al monumento se le ha dotado de «mayor fortaleza y seguridad, descartando posibles doblamientos o roturas que pudieran ser causados por el propio peso de la estatua».





