El director general de Mayores, Discapacidad y Dependencia de Castilla-La Mancha, Juan José García Ferrer, ha afirmado que “el nuevo modelo de ayuda a domicilio se va a volcar con las personas dependientes y de este modo prestará ayuda a aquellos que más la necesitan”. García Ferrer y el presidente de la Federación de Municipios y Provincias de Castilla-La Mancha, Santiago Lucas Torres, han explicado las características del nuevo servicio de ayuda a domicilio.
Así, la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales pone en marcha el nuevo modelo de ayuda a domicilio «que llegará a todos los municipios de Castilla-La Mancha».
«Es fundamental que este servicio alcance a todos los ciudadanos de la región, ya que hasta la fecha había más de 200 ayuntamientos que no mantenían convenio con la Junta, y por lo tanto sus ciudadanos no tenían derecho a recibir estos servicios», ha manifestado García Ferrer.
Este nuevo modelo «se basa en los principios de universalidad, justicia, libertad e igualdad», por lo que García Ferrer ha destacado que se consigue un modelo «más equitativo que evita que los ciudadanos de unos municipios financien a otros». Además, «será más justo porque solo recibirá el servicio quien realmente lo necesite, como las familias con menores en riesgo y los más vulnerables».
En este sentido, ha explicado que la Junta primará la atención de las personas dependientes adecuándose mejor a sus necesidades, y como novedad en el modelo se creará el «cheque de ayuda a domicilio, que garantiza la elección de quien atiende al usuario e impulsa la creación de empleo, especialmente en mujeres y en el ámbito rural».
CRÍTICAS AL NUEVO MODELO
Al finalizar la rueda de prensa, el vicepresidente de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP) de Castilla-La Mancha, el socialista Agustín Jiménez Crespo, ha atendido a los medios de comunicación para mostrar su disconformidad a este nuevo modelo de ayuda a domicilio, a la vez que ha criticado que no se le había invitado a estar presente en la rueda de prensa.
Ha asegurado que los que no sean dependientes tendrán que pagar tres euros más a la hora a partir del 1 de julio, ejemplificando con el caso de una viuda que reciba ayuda a domicilio «tendrá que pagar 180 euros al mes de una pensión de 600 euros por culpa de este nuevo decreto».
Ha dicho que no es verdad que vaya a haber una «progresividad» en el copago del servicio dependiendo de la renta de los usuarios, y ha subrayado que con el nuevo modelo «se pone a los ayuntamientos a los pies de los caballos» porque tendrán que asumir más gasto para financiar estas ayudas.





