Alrededor de unos 2200 cuevas se han construido a lo largo de la historia en Tomelloso.

El subsuelo de Tomelloso lo podríamos ver metafóricamente agujereado. Esta localidad, es un lugar de referencia en tiempos donde la palabra «industria vinícola» solo se la podía permitir localidades como ésta.

Ante la necesidad del sector por una creciente demanda, miles de familias, se calcula que hasta 2.200, cavaron cuevas en sus casas para hacer y almacenar vino. Algunas incluso cavaron antes de tener su propio hogar.

Unas cuevas en las que se encuentran tinajas en la mayoría de los casos las que se conservan son de cemento, algo que conoce muy bien Jose María Díaz que junto a su padre ha hecho muchas de las tinajas que se conservan en la actualidad.

Para disfrutar de cerca de esta parte de la historia tomellosera, aún se pueden visitar algunas cuevas y sus propietarios son los que nos explican como funcionaban.

Finalmente resaltar que la realización de cuevas era un trabajo de «pico y brazo», que podría durar entre un año y medio o dos. Un trabajo que hacían hombres y mujeres, ellos picaban la tierra y ellas, las llamadas «terreras», las recogían hasta la superficie. La tierra arcillosa de Tomelloso permitía este trabajo mejor que la tierra rocosa de otros lugares.

Las cuevas tienen una salida al exterior por medio de las llamadas «lumbreras», que son una especie de ventana con rejilla que se puede observar en las aceras de las casas, muy característico en Tomelloso.

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