La pediatra Amparo Blasco recuerda los cuidados que necesitan los más pequeños, especialmente relacionados con el sol y el agua.
La doctora Blasco señala que la exposición al sol es «beneficiosa para nuestro organismo», pero hay que ser «cuidadoso» porque las radiaciones solares pueden agredir la piel, provocando quemaduras y lesiones, pudiendo tener efectos cancerígenos sobre ellas.
Para prevenir los efectos nocivos del sol, se deben tomar algunas precauciones y acostumbrarse a tener hábitos de sobreprotección en todas las edades y, de manera especial, en los bebés y niños pequeños.
Los menores de 6 meses no deben ser expuestos de forma directa al sol, porque su piel es muy delgada y sus mecanismos de autoprotección no están completamente desarrollados. De forma general, se debe evitar dicha exposición entre las 12.00 y 17.00 horas.
La especialista en Pediatría indica que la ropa es la forma más útil de fotoprotección. También es importante que los más pequeños se cubran la cabeza con gorras o buscar sitios con sombra.
El mayor peligro a considerar con el agua es el riesgo de ahogamiento o asfixia por inmersión. «Es una causa importante especialmente en los menores de 5 años y los varones adolescentes», recalca la pediatra.
La doctora incide en la necesidad de acostumbrar a los niños a seguir algunas normas antes de darse un baño: no entrar de golpe en el agua, sobre todo después de haber estado al sol, haber realizado ejercicio intenso o tras las comidas, evitando así un corte de digestión.





