La concejala del Centro de la Mujer e Igualdad de Tomelloso, Isi Serna, ha inaugurado las II Jornadas sobre prostitución y trata con fines de explotación sexual en la antigua estación de tren de la ciudad.
Ha manifestado la edil que se hablará sobre lo que se conoce como “feminización de la pobreza”, esa lacra que nos afecta a todos, ha dicho, y está segura que se creará una “sensibilización en la sociedad”. Asimismo, ha agradecido la labor “a contrarreloj” de sus compañeras del Centro de la Mujer para que estas jornadas resulten de lo más enriquecedoras.
Por su parte, Rosa Cobo, profesora de la Universidad de A Coruña y escritora del libro “La prostitución en el corazón del capitalismo” ha basado su ponencia en una reflexión sobre el significado de la prostitución en nuestra sociedad, tratando de explicar cómo esta lacra se ve arraigada en nuestra sociedad a las mujeres prostituidas, pero a su juicio, no es solo eso, “es una grandísima industria internacional”, tanto es así, que oscila entre la segunda y la tercera en términos de beneficios a escala global en el marco de las economías ilícitas. Esta industria, según Cobo, de explotación sexual “se alimenta de los cuerpos de las mujeres que se convierten en una mercancía con bajísimos costes pero grandes beneficios” para los dueños de la industria, que se conceptualizan con el nombre de ‘proxenetas’. También ha llevado a cabo una reflexión sobre estos individuos.
La gran pregunta, su erradicación
Sobre cómo erradicar esta lacra, la ponente explica que a través de políticas públicas abolicionistas, con la ilegalización de la industria, la sanción a los usuarios y realizando políticas de apoyo integral para las mujeres que están dentro, aportando soluciones habitacionales, apoyo psicológico integral, una renta básica para poder vivir. En definitiva, consta de esos bloques de políticas públicas, pero en palabras de Cobo, lo primero es “ilegalizar los burdeles y perseguir el proxenetismo.
¿Regularización?
Los dueños de la industria de la explotación sexual quieren naturalmente su regularización, explica la escritora, “porque les proporciona grandes beneficios pero quienes tenemos posición crítica ante este tema tenemos en el centro del análisis a esas mujeres que vienen de situaciones de pobreza extrema, con pasado de abusos sexuales y que muchas aquí no tienen derecho de ciudadanía, viven hacinadas en clubes que en muchos casos parecen campos de concentración”, asevera Rosa Cobo, recalcando que “cuando se vulneran los derechos humanos no hay espacio para la regularización”.






