Así se pone de manifiesto durante el curso de verano que se realiza en Tomelloso en torno a la rehabilitación del paisaje, poniendo a La Mancha como arquitectura de excepción.











Los responsables de este curso, del que se celebra la tercera edición, no quieren que los estudios que están realizando se queden en esta actividad. A su juicio, están sembrando para después recoger la cosecha.
Para los responsables de este curso, La Mancha es un lienzo abstracto que hay que poner en valor, convirtiendo las arquitecturas de ayer en algo a lo que sacar provecho hoy.
En la segunda jornada de este curso de verano, alumnos y profesores han visitado el Museo del Carro y Aperos de Labranza, donde se encuentra una de las típicas construcciones de piedra en seco: un bombo, estudiado en estos cursos, y en el que han degustado unas migas manchegas y algunos pudieron pernoctar la noche anterior.
Desde el ayuntamiento de Tomelloso se mima esta actividad pues la universidad es muy importante para la ciudad, según ha manifestado su alcaldesa, Inmaculada Jiménez, para quien es una pieza fundamental en la formación de nuestros jóvenes y en el conocimiento de la cultura de nuestro pueblo.





