Es el periodo en que más gente pasa por las floristerías para encargar o comprar directamente los ramos o centros que adornarán las sepulturas ese día.
El trabajo en las floristerías también aumenta en los días previos al 1 de noviembre, sobre todo si la climatología es buena, pues anima a los clientes.
En esta época del año la gente opta en su mayoría por la flor natural, para lo que esperan prácticamente hasta casi el último día con tal de asegurarse una mayor duración del producto.
En los últimos años han proliferado nuevas variedades florales que tienen sus adeptos, aunque muchos otros siguen prefiriendo los gladiolos, crisantemos, claveles o margaritas, siguiendo así con esta y otras tradiciones como la de seguir llevando flores a los difuntos.
Aunque otra cosa sería saber si las futuras generaciones continuarán con estas costumbres. La gran mayoría opina que no, y que esta tradición tiene la batalla perdida en el tiempo.
Probablemente esta tradición pase a mejor vida, nunca mejor dicho; o quizás se convierta en una moda que vaya fluctuando dependiendo de las necesidades de según qué negocio.
De momento los adornos florales, ramos, centros o unas simples margaritas, dan color y vistosidad a un lugar que estos días está más vivo que nunca.





