El sindicato CCOO y trabajadores, tanto de la Panificadora de Tomelloso S.L como de Productos de Alimentación Tomelloso, se han concentrado nuevamente, esta vez, en la Plaza de España la ciudad para continuar su lucha por sus derechos laborales.
Así, David Vera, secretario general de la Federación de Industria de CCOO Ciudad Real, ha explicado que finalmente no se ha aprobado el Expediente de Regulación de Empleo que el pasado 5 de mayo los propietarios de la empresa decidieron iniciar, con carácter extintivo, para las 36 personas integrantes de ambas plantillas. Desde el sindicato exigen, al menos, que se hagan efectivos los despidos para así poder cobrar el paro. Aunque en un primer momento, si se tuvo constancia de que la empresa iba a llevar a cabo un ERE, finalmente no se ha llevado a la práctica, pues de los tres socios que son necesarios para este proceso, tan solo existe una persona con esta labor.
“Todas estas personas llevan muchos meses, entre cuatro y ocho, sin percibir ningún ingreso”, manifestaba Vera a los medios de comunicación.
A esta nueva convocatoria de los empleados de la fábrica, que ha tenido lugar esta vez frente a la puerta principal del consistorio tomellosero, en lugar de las instalaciones de la Panificadora con el fin de poder llegar mejor a los vecinos y vecinas de la ciudad, se ha sumado la alcaldesa de Tomelloso, Inmaculada Jiménez, así como el concejal de Promoción Económica, Iván Rodrigo, que han apoyado a estos trabajadores. Si bien, Jiménez ha comunicado a la prensa que dichos empleados cuentan con todo el apoyo por parte del Ayuntamiento de la ciudad, no pueden hacer mucho más teniendo en cuenta que la Panificadora de Tomelloso S.L. se trata de una empresa de carácter privado.
Antecedentes
Cabe recordar que el pasado día 5 de mayo, los propietarios de la fábrica y de la red de tiendas en las que se venden sus productos celebraron una junta extraordinaria en la que decidieron iniciar la tramitación de un ERE de carácter extintivo para estos trabajadores, que además de no cobrar sus nóminas, tampoco tenían trabajo efectivo desde que Sanidad precintara en marzo los hornos de la Panificadora por insalubridad.
En la misma junta extraordinaria, los socios propietarios otorgaron a tres de ellos poderes mancomunados para administrar ambas empresas y gestionar el proceso de cierre y liquidación, puesto que el anterior administrador llevaba meses sin ejercer abatido por una grave enfermedad. Así, se designó una abogada para negociar dicho ERE con los representantes legales de los trabajadores. Sin embargo, la abogada renunció al encargo antes siquiera de remitir documentación alguna a los sindicatos.





