Alrededor de 800 personas se han acercado al Hospital de Tomelloso esta semana, a pesar de la pandemia. Para evitar riesgos tanto al donante como al paciente, un médico realiza una entrevista general. Después se hace un examen para controlar la tensión y la hemoglobina. Así se asegura que la sangre del donante sea segura y de calidad.
En los siguientes pasos se “hacen pruebas de enfermedades infecciosas y transmisibles”, según ha explicado la responsable del Centro de Transfusión de Ciudad Real, Pilar Muñoz.
Una bolsa de sangre puede salvar muchas vidas
Con la sangre donada se hace una “centrifugación” y de una bolsa de sangre se pueden extraer “concentrados de hematíes, concentrados de plaquetas y plasma, por eso cada bolsa puede salvar tres vidas”, ha dicho Muñoz.
Tratamiento contra la COVID-19
Con el plasma hiperinmune, se podría ayudar a combatir la COVID-19. Es un plasma de “enfermos que han pasado la covid y nosotros extraemos ese plasma para que se trasfunda a otros pacientes y mejoran con ello”.
Esto es posible por un estudio muy novedoso que se está desarrollando en el Hospital de Tomelloso en colaboración con el Centro de Transfusión de Ciudad Real. Pero con la vacunación masiva, el estudio se ha ido perdiendo. La supervisora del Hospital, Carmen Sánchez, es consciente de la evolución del estudio y explica que “el paciente receptor ya tiene la vacuna puesta y no es propicio, pero antes de empezar la vacunación había donantes de plasma y se utilizaba como tratamiento para los pacientes”. Gracias a esas donaciones muchos pacientes con sintomatología COVID se han beneficiado de este tratamiento.





